Margot Robbie, La diva irresistible de Hollywood

Entrevista publicada en Glamour.

La actriz australiana se transforma en Sharon Tate en la nueva película de Quentin Tarantino donde demuestra que belleza y talento nunca estuvieron tan unidos.

Los rasgos de su rostro son perfectos, simétricos, como esculpidos con cincel. Por si fuera poco su 1,68 metros de estatura la hace imponente. Y como si no lo hubiera ganado todo en la lotería de la genética, una belleza que podría tener la pega de ser un poco abrumadora, en Margot Robbie se vuelve irresistible porque además la estrella australiana es inteligente, simpática, no tiene poses y sabe reírse de sí misma. Con esto es fácil imaginar por qué se ha convertido en una de las actrices de Hollywood más buscadas y con la agenda llena de estrenos hasta el 2023 (por lo menos). Pero a Robbie no solo la adora la cámara sino que el cine y su mundo son su ambiente natural. Se siente segura dentro y fuera de las alfombras rojas, los flashes no la inquietan ni toda la parafernalia que suele rodear los estrenos de las megaproducciones hollywoodenses como es sin duda Érase una vez en Hollywood, la nueva película de Quentin Tarantino en la que Margot interpreta nada menos que a Sharon Tate, la mujer del director polaco Roman Polanski cuya vida tuvo un trágico final y que se ha convertido en un icono de los años 60, pues como bien dijo su coestrella Brad Pitt en la rueda de prensa oficial de Cannes, su brutal asesinato significó la pérdida de la inocencia de un país que parecía vivir sus años dorados. Para poderse poner en la piel de Tate, Robbie tuvo que explorar una década desconocida para ella y hacer una ardua investigación según le cuenta a GLAMOUR: “En general, siempre lo hago así, mi proceso como actriz es ir diseñando cada papel detalle a detalle, pero en este caso se trataba de una época que no había explorado nunca. No sabía que todo se iba a centrar en el año de 1969 así es que empecé a investigar lo que ocurría desde principios de los años 60y lo cierto es que descubrir esa época fue algo muy nuevo y fascinante para mí”, nos explica la actriz nominada al Oscar en un encuentro en el Hotel Carlton de Cannes al día siguiente de haber presentando por primera vez al mundo la esperada película.

Muy casual-chic con el pelo suelto, una blusa de algodón blanca, jersey rojo con rayas azules de Chanel y un collar de varias vueltas de perlas y oro de la misma firma francesa, de la cual es embajadora de sus fragancias, Margot ríe al recordar cómo llegó al casting de la cinta. “Quentin y yo nos conocimos hace tiempo. Yo le había escrito para decirle cuánto admiraba sus creaciones y para, obviamente, dejarle saber que me encantaría trabajar con él. Afortunadamente, la primera vez que nos reunimos y hablamos él justo había terminado este guión (el de Érase una vez…) y empezamos a charlar acerca de la historia. Y, al igual que le pasó a Brad (Pitt) y a Leo (DiCaprio), solo hay un guión que está manuscrito por él y que no puede ser duplicado con lo cual tienes que ir a la casa de Quentin, sentarte en su cocina y leerlo. Así es que allí fui un día, me senté y empecé a leer. La verdad es que yo estaba flipando al saber que tenía un guión original de Quentin Tarantino en mis manos y estuve leyendo sin parar durante unas cuatro horas y media.”Un detalle curioso que el propio Quentin nos contó es que mientras Margot leía el guión y las líneas que con suerte se convertirán en suyas, él aparecía por ahí cada 45 minutos para ofrecerle algo de beber, salami, quesos y una cerveza australiana. Entre sorbo y sorbo, la estrella nos confiesa que solo pensaba:“No puedo esperar el momento para decirle a mis amigas que Tarantino me ha invitado a su casa para leer un guión”, y que inmediatamente después de darle la vuelta a la última página de la historia, confirmó que el papel era suyo.

Al ver a Margot en la gran pantalla interpretando a Sharon Tate es imposible no pensar en las similitudes entre ambas: bellas, talentosas y con un carisma muy especial. Pero por más que Robbie se lo pensó asegura no sentir ninguna similitud con Tate: “Porque ella era demasiado fabulosa, es imposible acercarse a su perfección. Creo que el único momento en el que me sentí muy identificada con Sharon es en la escena en la que ella va al Teatro Bruin de Los Ángeles a verse así misma actuando en la gran pantalla. Y esa sensación y emoción de verme a mí misma, interpretando a Sharon que a su vez se está viendo así misma en la pantalla grande fue fantástica. Literalmente estaba en la butaca haciendo las mismas caras, moviéndome con la música, estaba simplemente absorta, fascinada con la experiencia. Creo que eso es lo maravilloso del cine, tener esta vivencia comunal en donde puedes estar con las demás personas y ver cómo cada quien puede tener diferentes reacciones ante una situación o cómo, a veces, todos lo hacen de la misma forma. Eso es lo fascinante”. Algo que también diferencia mucho a Margot de su personaje es la época en la que a ambas actrices les has tocado ser famosas: “La verdad es que esa es una duda que siempre tendré, el cómo era ser una estrella en Hollywood en 1969 y la diferencia a cómo es serlo en la actualidad. Lo que sí imagino es que el paisaje era muy diferente. Y sí, también creo que las redes sociales lo han cambiado todo”, nos dice sonriente, acto que no deja de repetir. Aunque parezca difícil de creer, dice que también se siente insegura antes de interpretar una película: “Imagino que cualquier actor que no es un completo narcisista tiene estos momentos en los que duda de sí mismo. Quizá no lo expresas con esa astucia entrañable pero completamente cómica como Rick Dalton lo hace en esta película, pero seguro los tienes”, explica refiriéndose al papel que interpreta Leonardo DiCaprio en el que se pone en la piel de una estrella de películas wéstern decadente y obsesionado con no perder su fama y prestigio en los sets de Hollywood. “Hay escenas en las que me puedo ver reflejada de alguna forma, como en las que Rick Dalton se pregunta, ‘¿practicaste tus líneas? No,¡claro que no lo hiciste!’ ¡Yo podría  repetir esa frase!”, dijo entre risas. “Porque hay momentos en el set en los que te preguntas, ‘¿lo hice bien? ¿lo debería haber hecho diferente?’ Y creo que tener esas voces en tu mente es una cosa muy humana”, continuó.

La visión que Margot tiene de la Sharon Tate del guión de Tarantino es muy interesante y acertada. Lo cierto es que pocas personas han podido describir tan bien el rol que su papel juega en la cinta del director americano: “Para mí, Sharon aparece en las páginas como una especie de presencia etérea y como una figura angelical. Según lo veo, Tate es la imagen de la perfección y ese es el camino que debe tomar en la película porque es la que subraya lo que significa estar en el círculo interno de Hollywood, al que Rick Dalton tanto anhela pertenecer. Verla moverse a lo largo del día es observar cómo Tate vive relajada, dejándose llevar, con la curiosidad, la alegría y todas esas cosas maravillosas que da la felicidad mientras que Rick está teniendo una crisis emocional en un set. Creo que estos tres personajes que Quentin pone en el tablero (Rick Dalton, Cliff Booth y Sharon Tate) señalan los tres círculos de Hollywood: las personas que están definitivamente dentro, las que han tratado de estar o intentan estar ahí y las que como Cliff no viven en él, pero le han dedicado su vida a esta industria. Y todas ellas tienen un lugar en el mundo del cine y obviamente algo que se disfruta mucho es poder ver a alguien en la posición de Rick frente a la posición que tiene Sharon”, explica la australiana para quien volver a trabajar con DiCaprio y tener también a Pitt en el set fue un placer. Y, es precisamente a Pitt al que se refiere cuando habla del personaje de Cliff Booth pues con él Brad interpreta al doble de DiCaprio y a su fiel amigo y conductor.

Es cierto que a Robbie le queda mucho camino por recorrer ha rodado una película con Nicole Kidman, pronto le dará vida a Barbie, hará una cinta de la posguerra mundial para después ponerse en la piel de Marian, el amor de Robin Hood. Pero el papel de Sharon Tate se le quedará en la piel para siempre porque, según ella misma cuenta: “Quentin me dijo que ella es el corazón de la historia. Ojalá tuviera en otras películas la posibilidad que he tenido aquí de desarrollar el personaje, más con la mirada que con las palabras. Siento que he honrado su memoria. Su tragedia significó el final de la inocencia”.

 

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