José José, otro artista canibalizado

Artículo publicado en El Universal

Pasa lo mismo con los hijos, de los que suponemos que los logros de su padre o su madre (según sea el famoso) les ha permitido vivir en una burbuja de lujo y de comodidad.

Existen muchos estudios en psicología que hablan de las características de los artistas, de la sensibilidad que tienen, la necesidad de individualismo, también de aceptación, la importancia de ser capaces de desarrollar una alta resiliencia para sobreponerse a tanto rechazo y la fragilidad que tienen, pese a que parezcan invencibles.

Sin embargo, lo que me intriga en momentos como estos en los que la muerte de José José ha sacado a relucir tantos temas oscuros familiares es lo que los artistas generan en su entorno y lo que los lleva a ser canibalizados por los demás.

Como si de esa forma él mismo pudiera poseer parte de esa perfección.

Y no importa si se trata de los hijos, de los padres, de los hermanos o personas de confianza, ocurre en todos los niveles y el espectáculo se torna vil y despiadado.

Es ahí cuando surgen las Saritas, los Luisitos y todos los hitos que hay por el mundo canibalizando al que le puede proveer lo que por sí mismo nunca ha conseguido, intentando chupar el elixir de lo que pareciera la felicidad.

Y ahí es en donde quizá, sólo queda el consuelo del público, de la audiencia que sigue aplaudiendo y que consuela a muchas de estas personas cuya vida es mucho más bella desde el escaparate.

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