Guillermo Arriaga: lo ajeno da miedo

Entrevista publicada en El Universal

Venecia.— Guillermo, antes que artista, es cazador, y si algo disfruta es perderse dentro la naturaleza y acechar a su presa con arco y flecha.

“Se les ofrece la residencia pero luego pueden ser deportados si cometen cualquier crimen menor, como saltarse un semáforo o beber en la calle”, explica en entrevista.

“Cuando en 1994 entró en vigor el TLC, ese año vi cómo mis amigos Lucio Melquiades y Pedro Estrada quebraron a pesar de tener la mejor cosecha de sorgo de su vida porque a partir de que entró el sorgo americano a precios infinitamente más baratos con lo que vendieron su cosecha no les alcanzó ni para comprar semilla”.

“Ciudades que eran lo más tranquilo del planeta y no había criminalidad de pronto se convirtieron en lugares calientes”, expresa el director para quien la corrupción y la impunidad que se vive en nuestro país es una vergüenza.

“Nadie se imaginó que las clases obreras tuvieran tanto miedo a lo diferente. Cuando el mundo se convierte en algo abstracto y tu sueldo se convierte en algo que depende del índice Nikkei en Japón y que ni siquiera entiendes, te aferras a lo concreto: Mi raza, mi pueblo, mi religión y mis amigos. A los demás no los quiero en mi vida.

Nada de qué arrepentirse. Las novelas de Arriaga han sido traducidas a decenas de idiomas y son conocidas en el mundo, sin embargo, lo que más le gusta es dirigir.

El realizador dice sentirse orgulloso de todos sus trabajos.

A lo largo de los años ha tenido ofertas para mudarse al extranjero, pero se mantiene en México.

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