Del Toro da charla magistral

Nueva York, 26 de abril de 2019. Guillermo Del Toro llegó a la charla que dio en el marco del Festival de Cine de Tribeca de Nueva York entre un remolino de personas que se agolpaban a su alrededor para intentar pedirle un autógrafo, tocarlo, hacerse una selfie. Y el director tapatío, una estrella de la cinematografía mundial, a pesar del tumulto no dejó de sonreír ni de hacer malabares para intentar satisfacer las demandas de los fans que lograron batir las medidas de seguridad y estar más cerca. En el auditorio BMCC Tribeca Performing Arts Center no cabía un alfiler. De hecho, los boletos para este encuentro en el que Alec Baldwin guió el panel con Del Toro se agotaron muchos días antes. Y Guillermo no defraudó, pues desde el minuto en el que apareció en el escenario no paró de hacer bromas, de hablar con franqueza y de sorprender al propio Baldwin que en repetidas ocasiones le dijo que era uno de sus directores favoritos y que lo consideraba un gran artista. El oscarizado mexicano habló durante más de una hora de los inicios de su carrera, de los aprendizajes que ha tenido, su relación con los actores y su pasión por el cine desde que era muy pequeño. “Cuando era un niño esta era mi definición de lo que quería como carrera: ‘ser un biólogo marino que estudia las criaturas del océano y escribe historias de terror. Cuando encontré la dirección de cine pensé: ‘esto lo cubre todo’”, contó entre risas. “Nací y crecí en Guadalajara así que en mi época todo lo que querías estudiar estaba en la capital, en la Ciudad de México y tenías que ir ahí para hacerlo. Y en un punto, las personas de Guadalajara dijimos, ‘no hay escuela de cine, ¡creemos una!, no hay Festival de cine, ¡vamos a hacer uno! y el Festival que creamos 35 años atrás es ahora uno de los festivales más grandes del mundo. El primer año de ese festival yo era uno de los directores, el vendedor de tickets, el proyeccionista y el tesorero. Y la belleza de hacerlo es todo lo que aprendí porque en ese entonces no habían vídeos y todo era en bovinas. Cada sábado y domingo proyectábamos filmes y organizábamos ciclos de películas de Fellini, Hitchcock, Buñuel y durante 8 años hubo una gran educación fílmica”, recordó el director que dijo que si algo le encanta es poder transmitir conocimientos y que intenta seguir haciéndolo siempre que puede, “amo enseñar, amo explicar las cosas porque cuando lo haces realmente aprendes. Ahora mismo estoy enfocado en enseñar animación y en Guadalajara he creado unos talleres de Stop-Motion  en donde les digo a los animadores cómo estructurar un guión paso a paso ¡Y me fascina!”, aseguró el cineasta que también creó las becas Jenkins-DelToro para ayudar a los jóvenes mexicanos con todos los gastos para que puedan estudiar en las mejores universidades de cine del mundo. Guillermo también enfatizó que nunca pensó hacer su carrera en el extranjero y que cuando él empezó a hacer cine lo que siempre soñó fue, “lograr ser un tipo raro en Guadalajara haciendo películas raras y de género… ¡en Guadalajara! Quería hacer cine negro en mis calles, filmar películas de terror en mi barrio. Así es como surgió Cronos”.

Del Toro también habló de cómo básicamente todas sus películas tratan acerca de amar algo sin importar nada más y de la ardua preparación que hace antes de cada rodaje como el que tiene planeado empezar en septiembre de este 2019 del cual no dio nombres pero sí contó anécdotas, “justo ayer me pasé todo el día en tiendas de antigüedades buscando las cosas que van a ir dentro de una maleta que uno de los personajes va a llevar por ahí. Compré una cartera, dinero de 1932, un kit de afeitado que quepa en la bolsa, etc. Y hago eso durante meses. Para Sally Hawkins en La forma del agua fuimos también de compras y ahí encontramos el reloj en forma de huevo y el cepillo que utiliza para limpiar sus zapatos. Para mí los personajes son reales, cuando una película viene a mi mente escribo su biografía. Le doy de 8 a 10 páginas a los actores con lo que el personaje come, sueña, escucha, lee, ve, le gusta y le disgusta y al final les digo un secreto del personaje que no pueden compartir con el resto del equipo. Sólo ellos y yo sabemos cuál es. Algunos actores lo utilizan y otros no. Por ejemplo, Richard Jenkins en La forma del agua me dijo, ‘esto es genial, pero no lo voy a usar’”, contó provocando las risas de la audiencia.

El cineasta mexicano siempre ha pensado que un director no tiene que hacer las películas que necesita, sino las que lo necesitan a él, “ahí es cuando tu voz realmente resuena, cuando haces algo que quisieras ver y que nadie más está haciendo”.

También habló del por qué su pasión por los monstruos, “porque vivimos en un un mundo que tiende a hacer blanco o negro. Y nadie es blanco o negro, todos existimos en el medio. Tenemos el derecho a ser multicolor. Somos criaturas complejas y creo que vivimos en una época en la que los medios nos dicen que tenemos que ser perfectos. Tener el pelo perfecto, la dentadura, no sudar… No, no, no. Déjame ser imperfecto. Yo sólo quiero ser un buen ser humano y no hay comerciales para eso. Y los monstruos permiten que la imperfección sea santificada además de que ser imperfecto es una meta a la que cualquiera puede aspirar. Si todos estuviéramos de acuerdo en que estamos mal de alguna manera, nos llevaríamos mejor. La tiranía de la perfección es repulsiva, es una tortura mental. Nadie puede vivir en esos estándares”, aseguró provocando los aplausos del público.

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