Categoría: Mundo

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Un día con Carolina Herrera…

Estaba embarazada de 5 meses de mi segunda hija y la primera revoloteaba a mi alrededor cuando una amiga me llamó para preguntarme si podía pasar un día con Carolina Herrera y escribir de la experiencia para VOGUE España, “Of course”, le dije sin pensarlo.

Era un momento de mi vida en el que la maternidad lo rodeaba todo y en el que me encontré con esta gran mujer que si algo destila es elegancia y sofisticación pero sobre todo ese poder femenino que todas deberíamos recordar que tenemos.

Pensé que cuando mi hija creciera sería hermoso saber que le dediqué ese día en el que ambas acompañamos a Carolina Herrera por sus rincones neoyorquinos así que cuando escribí el texto lo firme como si fuera mi hija, Isabella Revilla.

Cuando llegó la revista a casa se la envié a la representante y le expliqué el por qué en lugar de mi nombre aparecía ése. Meses después recibí una tarjeta cuyo remitente era ella, la mismísima Sra. Herrera y en la que con su puño y letra escribió dos notas: una para mí y otra para Isabella.

“Querida Alejandra. No sabes cómo me gustó tu artículo en Vogue. Sé que se lo dedicaste a tu hija y lo firmaste con su nombre. Me pareció un gesto adorable…”, decía una parte de la carta.

Lo cierto es que el gesto adorable me pareció el de ella y sobra decir que esa tarde cuando salí al parque con mi niña y mi gran barriga no caminaba, flotaba por las calles de Manhattan.

 

Carolina Herrera, en entrevista.

Oh sí… Miguel Bosé.

Algo que siempre me preguntan es, “¿quién es la persona que más te ha impactado?” “¿cuál es tu mejor entrevista?”

Y todos esperan que responda el nombre de algún director de esos a los que les gusta que veamos la hierba crecer. Lo mejor es ver su cara cuando les digo que es Miguel Bosé.

No, no tiene que ver con el cine (bueno, sale en 33 películas incluyendo Tacones lejanos ¿eh?), tampoco es una estrella de Hollywood pero para mí, ha sido el entrevistado más divertido, sincero, enigmático y culto con el que he tenido la suerte de pasar muchas horas.

La primera vez que lo conocí yo tenía 20 años y una editora maravillosa que confió lo suficiente en mí como para mandarme desde México hasta Madrid a hacer la portada de la revista Marie Claire. Era la época en la que Bosé y Ana Torroja hacían juntos un tour de conciertos llamado “Girados”.

Pasamos un día entero en el mítico estudio Cenital preparando la sesión. Bosé se probaba la ropa, pedía un poco de música, reía. Ana hacía lo mismo.

Fue una sesión de aproximadamente siete horas en la que mientras Manuel Outumoro ponía a punto la cámara, entre foto y foto, cambio y cambio, Bosé se convertía en Miguel y me contaba de todo: de su padre, de su miedo a volverse loco, de las pasiones que lo han acompañado de por vida y también, de sus miedos.

miguel bose

Viajé a Madrid para entrevistar en exclusiva a Miguel Bosé y Ana Torroja.

 

Esa noche no pude dormir así que a las tres de la mañana salí a caminar. Recorrí toda la calle Velázquez hasta llegar a la Puerta de Alcalá. Me senté en una banca hasta que vi amanecer. Estaba todo en silencio.

De vez en cuando pasaba un taxi que me veía con cara de preocupación y me preguntaba, “¿señorita está bien, la llevo a algún lugar?”. “Sí, sí, todo bien”, les decía con ganas de quitármelos pronto de encima y de que me dejaran ahí, disfrutando ese Madrid de madrugada, quieto. No podía sentirme más feliz.

Entrevista Miguel Bosé. MARIE CLAIRE.

Té con Iris Apfel

Iris es el icono viviente de la moda y el estilo neoyorquino. Nunca se me olvidará que para hacer esta entrevista para la portada del suplemento SModa de El País me pidió que la recogiera en el salón de belleza de Elizabeth Arden ubicado en el corazón de la 5a avenida de Manhattan.

Cuando llegué, ahí estaba Mrs. Apfel recién peinada, guapísima y con el estilo que la ha hecho famosa. Se despidió de todas las chicas del lugar con una gran sonrisa y familiaridad. Me di cuenta de que era su sitio de siempre. Desde ahí, nos fuimos caminando hasta su casa en Park Avenue y pude comprobar que Iris Apfel es una mujer que a sus 97 años sigue siendo imposible no voltear a mirar por la calle.

Íbamos despacio, charlando de las cosas cotidianas, incluso me pidió que la cogiera del brazo para cruzar las calles. Al llegar a su departamento se abrió su mundo ante mí. Una taza de té y dos horas después de hablar sin parar supe que esta “ave raris” de la moda, como le dicen muchos, me había arrebatado el corazón para siempre.

 Entrevista con Iris Apfel.