Autor: Alejandra Musi

Julianne Moore busca la “Gloria”.

Entrevista publicada en El Universal.

Nueva York.— Acaba de cumplir 59 años y Julianne Moore está radiante. Es una actriz que se conoce bien y que demuestra que se siente segura en su propia piel.

Este es el caso de Gloria Bell, el remake de la película Gloria del director Sebastián Lelio (Una mujer fantástica) en la que Julianne protagoniza a uno de los personajes más interesantes de su carrera: el de una mujer en sus 50 que intenta rehacer su vida amorosa y sexual. 

El filme aborda la historia de una mujer madura que pasa el día en la oficina y de noche disfruta de la vida en los bares y del sexo. 

El amor que Julianne siente por Gloria, el personaje principal del filme, tiene que ver con que es una mujer a la que todos quisieran parecerse, según explica. 

Moore explica que fue complicado el proceso porque hubo muchos malos entendidos al planear la película que llega hoy a los cines mexicanos. 

 Gracias a una comida que tuvieron en París, agrega la actriz, en donde por fin se conocieron y charlaron, ella le dijo: 

El cineasta admira a Moore y fue la única razón por la que aceptó hacer la nueva versión. 

Para Moore, era importante hacer su propia versión del personaje, luego del elogiado trabajo que realizó Paulina García en la película original en Chile. 

Una de las principales diferencias entre la cinta original y ésta es el lugar en donde se desarrollan; la primera en Santiago de Chile y esta nueva versión en Los Ángeles. 

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Del éxito se aprende muy poco

En eso coinciden muchas estrellas. Entre ellas, Sylvester Stallone, quien en su reciente paso por Cannes reflexionó cómo lo que lo que realmente lo hizo crecer fueron los “no” que los estudios le dieron a él y a sus proyectos a lo largo de su vida

Acerca del éxito, Iñárritu me dijo que es algo que te puede envenenar y que por eso siempre se acordaba de las palabras de su padre cuando le repetía que con el éxito había que hacer un buche para después escupirlo. Guillermo Del Toro ha hablado de esto en todas sus clases magistrales y una de las frases célebres de Bill Gates es que, “el éxito es un pésimo maestro, seduce a la gente inteligente para que piense que no puede perder”.

“Mandamos la mitad de la novela en un primer envío y nos fuimos a casa. Mercedes sacó las últimas cosas que quedaban por empeñar que eran el calentador que yo usaba para escribir — porque yo puedo escribir en cualquier circunstancia menos con frío—, el secador que usaba para la cabeza y la batidora y se fue con eso al Monte de Piedad

De lo que no queda duda es de que en estos casos hay un ingrediente común y fundamental y es que todas la personas que han llegado a lo más alto han tenido valor para arriesgar y lo más importante, han creído en sí mismas. Pero hay otra pieza clave y es el motor del éxito, tan importante como el camino para lograrlo. Márquez decía que él había descubierto que escribía para que lo quisieran más. En el fondo, quizá, eso es lo que todos buscamos.

Gael descubre otro México

“Afortunadamente como actor tengo el chance de estar en esta puerta giratoria de sets, de diferentes dinámicas, universos y posturas ante el trabajo y eso lo aprendes”, dice a EL UNIVERSAL en la terraza del Hotel Majestic horas después de que su película se estrenó en el Festival de Cannes

Ese motor sólo llegó con la idea de hacer Chicuarotes, que se estrena el 27 de junio en México.

“Algo que también me llamó mucho la atención fue la posibilidad de internarme en un mundo muy diferente al mío, entenderlo y explorarlo. Y es que en realidad siento que es como si hubiera hecho una película en Finlandia porque hay algo que no dejó de sorprenderme y es que nunca paré de decirme a mí mismo: ‘¡carajo! Esto sucede en la misma ciudad en la que vivo y no conocemos esto’. Y lo digo así, generalizando, porque muy poca gente tiene idea de ese lugar”, reflexionó el cineasta, cuya película se sitúa en San Gregorio Atlapulco —uno de los pueblos originarios de la delegación Xochimilco— en donde la necesidad empuja a sus dos protagonistas a idear un peligroso plan para salir de su situación que tomará caminos inesperados. 

“Pero lo que me da mucha curiosidad es qué es lo que va a pasar con toda la gente que es de San Gregorio y que trabajó en Chicuarotes porque siento que a ellos la película también los movió. Muchos de los actores jóvenes, la gran mayoría de hecho, son de ahí y ahora se están preguntando si quieren dedicarse a la actuación, otros ya están empezando a plantearse hacer cine y eso es hermoso”, dice el cineasta, quien para realizar este filme hizo, junto con su equipo, una investigación con la que se adentraron a fondo en el pueblo de San Gregorio

Lo que le encanta de la película, señala, es que logra navegar por la comedia negra con mucho equilibrio y tiene muchas sutilezas.

Para Bernal, la película puede gustar o no pero siente que lograron hacer algo muy original.

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Chris Hemsworth recordó a Will Smith para nueva versión de “Hombres de Negro”

Artículo publicado en El Universal

La nueva saga de “Men in Black” tuvo su premiere mundial en Nueva York a la que asistieron los protagonistas del filme Tessa Thompson, Chris Hemsworth, Kumail Nanjiani, Rafe Spall, Laurent Borgeois, Larry Borgeois, Marcy Harriell, Inny Clemons y los productores Laurie McDonald y Walter F. Parkes, entre otras estrellas que no se perdieron la esperada cita en el Lincoln Theater del Upper West Side en donde la llegada de las celebrites causó verdadero revuelo. Días antes ya se podían ver por Manhattan autobuses y espectaculares con la publicidad de uno de los filmes de acción más esperados del verano.

La primera vez que Chris leyó el guión le encantó el hecho de que este rodaje lo llevaría a viajar por todo el mundo, “para mí una de las cosas más emocionantes de hacer películas es que te dan la posibilidad de vivir muchas situaciones diferentes, de descubrir lugares. Filmar esta película fue una aventura increíble dentro y fuera del set”, aseguró.

Para la estrella, lo más sorprendente del éxito ha sido tener el reconocimiento de personas de las que había sido fan durante toda su vida, “es algo surreal que todavía no me creo en muchas ocasiones”, reflexionó el actor al que desde pequeño le encantaba ver este tipo de historias, “llenas de aventuras, de acción y de una emoción que me transportaba hacia ese universo y me hacía parte de ese viaje. Eso es lo que más sigo disfrutando al hacer y ver cine”, explicó. 

Según Laurie McDonald, hubo dos cosas fundamentales que la hicieron interesarse por esta historia, “una es que se trata de una trama en la que las personas se dedican a hacer cosas que por lo general hacen los superhéroes como estar salvando al mundo constantemente. También el tono me encantó porque el cómic original era más oscuro pero el guión tenía un acercamiento más fresco que nos pareció muy interesante.

“Men in Black” se estrena este viernes en las salas de México.

Cannes: El festival del fin del mundo

 


Sin embargo, algo que me sorprendió fue comprobar que a los dioses del olimpo cinematográfico también les sucede. “Estamos aquí y parece que no hay otra cosa que ver películas pero abres la ventana y ves todos los problemas que hay en el mundo y que estamos en una especie de Titanic. Yo he sentido todo el tiempo que este es el Festival del fin del mundo, donde mientras todas las cosas terribles ocurren en el planeta nosotros estamos en una sala de cine viendo historias”, me dijo Alejandro González Iñárritu en Cannes en una entrevista para EL UNIVERSAL.

Es así como estos festivales se vuelven una especie de oráculo en el que las preocupaciones y visión del futuro de los realizadores se revelan y ponen temas a debate.

Ha habido años en los que la violencia ha sido el tema recurrente, otros en los que el acento ha estado en la sexualidad, el año pasado el foco estuvo en entender la función de las familias como corazón social y el origen de toda descomposición o redención (Capharnaüm, Lazzaro Felice, Shoplifters, Todos lo saben) pero éste fue sin duda el año de cuestionar y explorar el daño que están haciendo en el tejido social las cada vez más grandes diferencias económicas y de cómo éstas nos están llevando a un mundo polarizado, violento y en el que todos perdemos.

Y esta es la gran paradoja del festival del fin del mundo: que mientras te aísla y te mete en una burbuja en la que pareciera que todo lo que está afuera de las salas de cine no existe también te sacude y te lleva a pensar en los temas urgentes, los que de verdad importan pero que de otra forma no podemos ver. Es un Titanic, sí, pero un Titanic con conciencia.
Cannes: el festival del fin del mundo

Palmas para el cine social en Cannes

La entrega de premios en el Festival de Cannes fue en su mayoría para filmes con temas políticos. La Palma de Oro fue para Parasite, cinta sobre la lucha de clases

Es un filme del que Iñárritu explicó: “Es una experiencia única y muy inesperada. El misterio de la cinta, la forma sorpresiva como te va llevando por muchos géneros y va tocando temas tan globales, estando ubicada en un mundo tan particular nos tocó profundamente a todos”.

“La mayoría con la audiencia, lo cual es una gran experiencia. Después discutíamos y dábamos nuestras impresiones pero nunca una decisión. Simplemente dejamos ver cómo esa experiencia se iba transformando durante los siguientes días”, explicó.

Algo interesante en el palmarés de Cannes 2019 es que la mayoría de los filmes que se premiaron tiene que ver con un aspecto político y social en el mundo actual. “Personalmente creo que para nosotros fue muy interesante ver cómo todos los temas que abordan las películas son urgentes. Como Michael Moore dijo en la gala: ‘el arte es un reflejo de lo que ocurre’. El arte muchas veces puede ver el futuro y los creadores tienen una sensibilidad especial para ver qué es lo que viene”, dijo González Iñárritu.

“El cine tiene una urgencia de la conciencia social, lo cual es muy interesante. Pero me gustaría apuntar que sería un error decir que nuestras decisiones fueron influenciadas por nuestras agendas políticas porque ninguna otra cosa más allá del filme fue lo importante al dar estos premios. No importó quién lo dirigía o de qué país era, fue una experiencia y decisión cien por ciento cinematográfica sin ninguna agenda política”, señaló el realizador.

En esta ocasión ese premio fue para las cintas Les Misérables (Ladj Ly) y Bacurau (Kleber Mendonca Filho & Juliano Dornelles).

El premio más aclamado fue el que recibió el actor Antonio Banderas quien dijo: “Me tomó 40 años llegar aquí. Y como es bien sabido, aunque mi personaje se llama Salvador Mallo en la cinta, en realidad es Pedro Almodóvar, así que no puedo más que dedicarle este premio a él.

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México gana un pedacito de Cannes con “Nuestras madres”

Artículo publicado en El Universal. Cobertura Festival de Cannes 2019.

El actor mexicano lanzó la siguiente frase: “A veces sólo se necesita una palabra para ponerle el título a una película pero generalmente se necesitan muchas palabras para escribir un guión. Compañero, hermano, señor presidente, por favor me podría decir quién ganó el Mejor guión”, dijo el mexicano hablando en español.

Uno de los premios más emblemáticos de Cannes es la Cámara de Oro, pues impulsa a las futuras promesas del cine y este año fue para el filme guatemalteco Nuestras madres, protagonizado por dos actores mexicanos Armando Espitia y Emma Dib.

Rambo viene a México por venganza: Stallone

Artículo publicado en El Universal. Cobertura Festival de Cannes 2019.

“En los filmes anteriores, Rambo nunca va a casa, pero en el nuevo, regresa. Aunque de una forma en la que nunca llega. Está ahí pero no lo está. Así es como toda la historia está construida. Tan pronto como sale de su puerta, no tiene más control. El mundo lo hace”, dijo Stallone.

“Rambo se va para allá. Y suceden cosas muy malas. Va a haber una venganza muy seria en esta película, muchas personas siendo lastimadas”, contó.

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Las mujeres nos deben gobernar: González Iñárritu

Entrevista publicada en El Universal. Cobertura Festival de Cannes 2019.

Además, esta misma semana recibió la distinción de Comandante de la Orden de las Artes y las Letras del gobierno francés, el más alto rango dentro de esta distinción, pues ya había sido condecorado como Oficial hace siete años.

Iñárritu, por cierto, no tiene redes sociales y dio sus razones. “Tenemos una falsa impresión de que estamos evolucionando con la tecnología y no nos damos cuenta de que vamos hacia atrás. Cada tuit es un ladrillo ideológico entre cada uno de nosotros. Pensamos que estamos comunicándonos y es al revés, nos estamos encerrando con nuestro grupito y estamos haciendo tribus”.

Para el director, en estos tiempos la tragedia está cubierta con entretenimiento. “El envoltorio está bien bonito, las noticias son entretenimiento, el presidente es es funny, es funky y las películas banales. Yo espero que venga una generación más inteligente porque mi generación me apena. Siempre viví en una crisis constante con mi padre diciendo que cada presidente era peor que el otro, que la corrupción”.

La misión de Iñárritu. El director mexicano ganador del Oscar también habló sobre la perspectiva de lo que es su futuro.

“Siempre repito una frase que me dijo mi papá 20 mil veces y que tengo atorada en el sistema que es ‘del éxito tómate un buche, haz una gárgara y escúpelo’. Mi papá tiene una relación con el éxito bien interesante que es un tema que algún día abordaré. Pero siempre decía: ‘no te envenenes’. Entonces está padre celebrar el éxito pero hay que darle perspectiva”.

Para Alejandro, no pelearse con la fortuna ha sido un aprendizaje.

El director entiende que esa actitud se relaciona con un sentimiento nacional. “Pienso que es algo que también se está rompiendo en México. Yo lo que veo mucho en los chavos de hoy es que han perdido ese vértigo, ese complejo de inferioridad con el que mi generación nació. Ahorita los chavos traen una onda de decir: ‘no soy menos que nadie y me merezco lo que trabajo’. Hay una generación con más confianza”.

“Once upon a time” es mi ROMA: Tarantino

Artículo publicado en El Universal. Cobertura Festival de Cannes 2019.

Cannes.— La seguridad en torno a Quentin Tarantino y sus estrellas ha sido una de las cosas más comentadas en el Festival de Cannes. Y es que allá por donde pasan los protagonistas de Once upon a time in Hollywood se hacen olas.

EL UNIVERSAL tuvo oportunidad de platicar con el director de culto y para lograr llegar a la entrevista con él hubo que pasar varias pruebas, la más curiosa fue la de acceder a que la cámara del celular fuera tapada con una cinta adhesiva para evitar cualquier fuga de imágenes espontáneas no autorizadas por los publicistas del filme.

Todo valió la pena cuando el cineasta apareció en la habitación del Hotel Carlton acompañado de una sonriente Margot Robbie, cuyo collar de varias vueltas de perlas, oro y plata de Chanel acompañaba el look desenfadado de la actriz.

Quentin, todo de negro como acostumbra, además de hablar de las particularidades de su filme —para el cual dijo no haber pedido ningún tipo de permiso a Roman Polanski ni haber hablado antes con él—, aseguró que para él, Once upon a time in Hollywood es como lo que ROMA fue para su director, Alfonso Cuarón.

“Muchas personas me han preguntado si siento nostalgia de esos tiempos en Hollywood pero creo que es algo complicado de explicar porque la nostalgia suele venir por algo que has vivido y yo no fui parte de todo eso porque para tener nostalgia por esa época debería haber experimentado de lleno esos momentos y este filme se sitúa en 1969, cuando yo sólo tenía seis años y vivía en Los Ángeles, así que para mí esto es más una pieza de mi memoria así como ROMA lo fue para Alfonso Cuarón”, explicó.

El cineasta dijo que para él lo más importante de este filme, además de contar una historia, fue el ejercicio de recordar cómo eran las cosas en ese entonces, algo que le requirió hacer un proceso muy similar al que hizo el director mexicano con su multipremiada cinta.

“Necesité volver a pensar y recordar cómo mis ojos de niño memorizaban esos acontecimientos, cómo era la parada del autobús, lo que veíamos en televisión, la música que escuchábamos. No tenía hermanas pero estaba rodeado de jóvenes hippies porque mis babysitters eran las hijas de las amigas del trabajo de mi mamá y todas ellas eran muy radicales, se vestían exactamente como las chicas de la película y cuando mi mamá se iba ellas se ponían a fumar marihuana en el sillón y yo nunca las acusaba”, recordó entre carcajadas uno de los directores más jóvenes en recibir una Palma de Oro por Pulp fiction, cuando tenía 31 años.

De su memoria también tomó muchos personajes. “Hay un momento en particular de la cinta que tomé de mis recuerdos y es que había una chica que me recogía siempre del autobús de la escuela. Y un día, al pasar por mí, íbamos caminando hacia la casa y nos detuvimos un momento a platicar cuando se acercó un policía en coche que pasó muy lentamente y le dijo: ‘hola’. Tan pronto como el coche avanzó y empezó a alejarse le gritó muy fuerte: ‘jódete, maldito cerdo’. Me quedé alucinado porque sólo tenía seis años y pensaba que un policía debería de ser respetado”, contó divertido el cineasta, que opta de nuevo al máximo galardón en el festival que lo encumbró y vio nacer.