Autor: Alejandra Musi

Guillermo Del Toro y sus lecciones de vida…

“Hacer cine es como comerte un sándwich de caca: a veces te toca más pan y a veces menos, pero ¡siempre te toca caca!”, fue la respuesta de Guillermo Del Toro cuando le pregunté qué significa para él hacer cine. Acababa de terminar El laberinto del fauno con el que todos le vaticinaban un gran fracaso y me fui a entrevistarlo a Los Ángeles en donde más que una entrevista me dio una de clase de vida. Sí, como esas que da ahora en sus Master Class.

PDF entrevista Guillermo Del Toro.

El adorable George Clooney

“Hi beautiful eyes”, me dijo George Clooney cuando le di la mano y me presenté con él antes de comenzar la entrevista. Dicen que es así con todo el mundo pero a mí después de esa sonrisa y esa frase me dejó KO y no hice más que leer mis notas en el cuaderno negro sintiendo como la sangre me iba subiendo por el cuerpo hasta la cara para convertirme toda yo en un tomate que hacía las preguntas con risas nerviosas. Y es que si hay un actor lleno de encanto y elocuencia es él.

Aquí va la entrevista “Quémese después de leerse” publicada en la revista CINEMANIA 2008.

George Clooney

Pedro al borde de un ataque de nervios

El director manchego no concede muchas entrevistas pero cuando las da, no hay quien lo detenga. Extrovertido, sincero, no tiene ni un tapujo al hablar y es de los mejores entrevistados que he tenido la suerte de tener frente a mí porque te habla de todo: de la movida, de sus años de locura, de drogas y de sexo desenfrenado. También de sus migrañas, de lo que lo ha detenido en la vida y de las muchas cosas que aún quiere lograr. Pedro Almodóvar es divertido, abierto, relajado, pero también un director que según cuentan quienes han trabajado con él, escrupuloso, perfeccionista, obsesivo. Para mí entrevistar a Pedro siempre es una fiesta, una conversación que detesto que el tiempo acabe, como sus películas.

Pedro Almodóvar

La primera vez…

Siempre hay una “primera vez” en un festival. Ese que te deja huella porque te pasa TODO. Cada festival es un mundo y se vuelve fascinante navegarlos e ir desentrañando sus secretos.

Y aunque no cambiaría por nada esta sensación de que esas pequeñas burbujas se han convertido en un lugar muy entrañable (y cómodo) para mí, tras muchos años de recorrido, a veces recuerdo con nostalgia aquellas épocas en las que subirme al avión y llegar a la Mostra, a Cannes o a Berlín era una mezcla de enigma y aventura.

Este artículo que escribí para la revista VUELO hace muchos años me gusta porque describe bien lo que es esa “burbuja festivalera” y además es una especie de homenaje a la revista extinta que me dio lo más importante: un buen espacio para escribir de lo que quisiera pero sobre todo, buenos editores y amigos…

Así es un festival de cine

El genio Francis Ford Coppola

Esta leyenda viviente del cine acababa de presentar Tetro en Cannes cuando concedió una entrevista a varios medios internacionales entre ellos El Universal para quien cubro el Festival galo desde hace una década.

Hablábamos de su legado, de cómo sus hijos también estaban siguiendo sus pasos en el cine cuando entró Roman Coppola a la terraza en la que estábamos, Mr. Francis levantó una ceja y añadió, en voz alta, para que su hijo lo escuchara, “pero ya saben, sólo puede haber un genio en la familia”. Roman no sonrió y siguió de largo.  

A continuación la nota que publiqué en El Universal.

Coppola defiende la verdad de su cine en Cannes

CANNES.— Una de las grandes figuras que engalanan esta edición del Festival de Cannes es sin duda Francis Ford Coppola, que presentó Tetro, el filme con el que se dio por inaugurada la sección paralela a la Sección Oficial conocida como Quincena de realizadores.
El mítico director, acompañado de su nueva musa, Maribel Verdú, y su descubrimiento, el joven Alden Ehrenreich en la terraza del hotel Noga Hilton, habló con la prensa:

“Amo el cine y lo que implica su realización, es mi vida y lo que me motiva cada día”, a la vez que aseguró que a pesar de que Tetro es una cinta con algunos tintes de inspiración biográficos y para la que tomó elementos de su familia. “Nada de lo que ocurre en la historia es real, pero insisto en que a pesar de eso, todo es verdad. Las cosas no tienen que ser reales para ser verosímiles. Es quizá ahí en donde se encuentra el punto de inflexión del cine y en las licencias que como director te puedes permitir para hacer una película creíble”.

Acerca de la polémica surgida al no tener su cinta en la Competición Oficial, no dudó en confesar: “Yo lo que quería es que Tetro pudiera competir en Cannes. Al ser una cinta independiente me parecía lo más apropiado pero el festival no lo consideró así. Y, aunque la organización del mismo me propuso una fórmula muy glamourosa para la cinta con alfombra roja y demás, yo sentí que lo adecuado era que Tetro estuviera en la Quincena de de realizadores. A mí no me importa desfilar con esmoquin frente a miles de fotógrafos, me importa que la película pueda competir libremente y ganarse su lugar dentro de la crítica y la audiencia en general”, aclaró.

Maribel Verdú nos contó lo que significó trabajar con el director de El Padrino y Drácula, “es un genio. Te sorprende a cada minuto y hace que alucines en el set con los movimientos de cámara y la serie de locuras que tiene reservadas para todos los actores”.

Para el joven Alden Ehrenreich, ser elegido por Coppola es algo que cambiará su carrera, “aún no puedo creer que me llamara para hacer esta cinta. Cuando supe que filmaría con él reconozco que sentí que algo cambiaría en mi vida”.

Visita la nota original aquí.

Woody Allen antes del escándalo

Antes de que se volviera tan complejo hablar de Woody Allen (al menos para mí porque me causa conflicto no saber si las acusaciones de abuso sexual son ciertas o no) me encantaba entrevistarlo. Cuando me preguntan cómo es, siempre digo lo mismo: igual que en sus películas. Esta entrevista la hice en Venecia, cuando estrenaba Cassandra´s Dream y acababa de filmar Vicky, Cristina, Barcelona. Fue genial porque se perdió en el hotel y mientras en una habitación yo y otros tres colegas periodistas lo esperábamos, Woody estaba sentado en la sala de otro cuarto. Llegó su representante y nos preguntó, “¿cómo, Mr. Allen todavía no está aquí?”. Veinte minutos después apareció Woody con cara de no me entero y empezó a hablar sin parar, bajito, pidiendo disculpas y explicando todas su peripecias por el hotel y el por qué de su confusión. Parecía recién salido de Annie Hall. Después de las risas compartidas puse ON a la grabadora y comenzó la entrevista.  

Otra ocasión: en medio de la entrevista por The Curse of the Jade Scorpion comienza a sonar su celular. “Hi, ok, ok. Nop, meat will be ok, yes… and salad. Maybe a dessert. Yep”, decía. “Perdón es que era Soon-Yi y quería saber qué iba a querer hoy para cenar”, se excusó. No se preocupe Mr. Allen que sólo le robaré 20 minutos, le prometo que llegará a tiempo a la mesa.

Woody Allen en entrevista.

Oh sí… Miguel Bosé.

Algo que siempre me preguntan es, “¿quién es la persona que más te ha impactado?” “¿cuál es tu mejor entrevista?”

Y todos esperan que responda el nombre de algún director de esos a los que les gusta que veamos la hierba crecer. Lo mejor es ver su cara cuando les digo que es Miguel Bosé.

No, no tiene que ver con el cine (bueno, sale en 33 películas incluyendo Tacones lejanos ¿eh?), tampoco es una estrella de Hollywood pero para mí, ha sido el entrevistado más divertido, sincero, enigmático y culto con el que he tenido la suerte de pasar muchas horas.

La primera vez que lo conocí yo tenía 20 años y una editora maravillosa que confió lo suficiente en mí como para mandarme desde México hasta Madrid a hacer la portada de la revista Marie Claire. Era la época en la que Bosé y Ana Torroja hacían juntos un tour de conciertos llamado “Girados”.

Pasamos un día entero en el mítico estudio Cenital preparando la sesión. Bosé se probaba la ropa, pedía un poco de música, reía. Ana hacía lo mismo.

Fue una sesión de aproximadamente siete horas en la que mientras Manuel Outumoro ponía a punto la cámara, entre foto y foto, cambio y cambio, Bosé se convertía en Miguel y me contaba de todo: de su padre, de su miedo a volverse loco, de las pasiones que lo han acompañado de por vida y también, de sus miedos.

miguel bose

Viajé a Madrid para entrevistar en exclusiva a Miguel Bosé y Ana Torroja.

 

Esa noche no pude dormir así que a las tres de la mañana salí a caminar. Recorrí toda la calle Velázquez hasta llegar a la Puerta de Alcalá. Me senté en una banca hasta que vi amanecer. Estaba todo en silencio.

De vez en cuando pasaba un taxi que me veía con cara de preocupación y me preguntaba, “¿señorita está bien, la llevo a algún lugar?”. “Sí, sí, todo bien”, les decía con ganas de quitármelos pronto de encima y de que me dejaran ahí, disfrutando ese Madrid de madrugada, quieto. No podía sentirme más feliz.

Entrevista Miguel Bosé. MARIE CLAIRE.

Té con Iris Apfel

Iris es el icono viviente de la moda y el estilo neoyorquino. Nunca se me olvidará que para hacer esta entrevista para la portada del suplemento SModa de El País me pidió que la recogiera en el salón de belleza de Elizabeth Arden ubicado en el corazón de la 5a avenida de Manhattan.

Cuando llegué, ahí estaba Mrs. Apfel recién peinada, guapísima y con el estilo que la ha hecho famosa. Se despidió de todas las chicas del lugar con una gran sonrisa y familiaridad. Me di cuenta de que era su sitio de siempre. Desde ahí, nos fuimos caminando hasta su casa en Park Avenue y pude comprobar que Iris Apfel es una mujer que a sus 97 años sigue siendo imposible no voltear a mirar por la calle.

Íbamos despacio, charlando de las cosas cotidianas, incluso me pidió que la cogiera del brazo para cruzar las calles. Al llegar a su departamento se abrió su mundo ante mí. Una taza de té y dos horas después de hablar sin parar supe que esta “ave raris” de la moda, como le dicen muchos, me había arrebatado el corazón para siempre.

 Entrevista con Iris Apfel.

 

La mejor diva: Madonna

Siempre le agradeceré a Madonna haber hecho la película W.E. porque aunque no me encantó (hay que reconocerlo) fue la oportunidad para conocerla

¡Madonna es una diva! Pero en el buen sentido porque llegó puntual, impecable, preparada para todo. Ella misma me contó que su secreto para trabajar tanto (un promedio de 20 horas al día) es que hace varias power naps de 20 minutos (algo que no logro implementar). Oscar Isaac, protagonista de la cinta me lo confirmó después, “mientras preparábamos el personaje me despertaba y veía mensajes que me había mandado a las 3 de la mañana con indicaciones para la filmación y yo pensaba, ‘¿pero qué hace esta mujer a esas horas pensando en la película?’”. Esa es Madonna.

A continuación el texto original que publiqué en El Universal.

Golpe al trono de Madonna

VENECIA.— Si fuera reina, a Madonna le gustaría cambiar el mundo y tener más poder, sólo que ese sueño parece tambalearse en el cine con W.E., la película sobre el rey Eduardo de Inglaterra que ella dirigió con un presupuesto de 15 millones de dólares, que presentó en los mejores festivales del mundo y que en México se va directo a DVD, después de meses de postergar su estreno en cartelera.

En Inglaterra, el filme recaudó 584 mil dólares, mientras que en Estados Unidos consiguió 103 mil dólares pasando su segunda semana de exhibición, nada comparados con los 500 mdd que recaudará en todo el mundo este año con su gira MDNA.

Con un vestido negro con mangas de encaje apareció Madonna en el Hotel Excelsior del Lido veneciano para charlar con EL UNIVERSAL acerca de su película, la cual, dijo, era su gusto dirigir, así que evitó actuar en ella. “No me gusta la idea de dirigirme a mí misma, no creo que pueda ser objetiva. Cuando estoy frente a la cámara me gusta que me digan hacia dónde debo ir y la dirección que hay que tomar. Estar detrás de cámaras te da una visión completamente diferente”.

Va directo al grano y cuenta por qué su interés de hacer esta cinta. “Siempre me obsesionó explorar el romance entre el Rey Eduardo VIII de Inglaterra y Wallis Simpson. Me parece la gran historia del siglo XX. Nadie ha abdicado a un trono por amor, sólo él”.

Sin embargo, la Reina del Pop reconoce que las monarquías ya no son tan interesantes como en el siglo pasado. “Los reyes tenían mucho poder de decisión y de influencia, pero actualmente su papel se ha reducido a ser una especie de embajadores de sus países y ayudar a atraer al turismo, lo cual creo que es una lástima”, comenta convencida la diva, que extraña el viejo glamour de los monarcas, “a una persona le gusta sentirse útil, que puede influir en lo que sucede.

Si yo fuera reina me gustaría sentir que tengo el poder para cambiar las cosas en el mundo y no ser una mera figura pública”, remata la estrella sobre la cinta protagonizada por Abbie Cornish y Andrea Riseborough.

Pero como Reina del Pop, Madonna sabe que ahí sí ha tenido el poder de influenciar en el mundo de la música a artistas como Lady Gaga.

“No puedo comentar nada de la obsesión que Lady Gaga tiene conmigo porque no sé de dónde viene o qué tan profunda o superficial sea. Lo que sí puedo decir es que me halaga mucho”, asegura.

Madonna, quien se encuentra de gira en Europa, se ha dado el lujo de hacer lo que le place no sólo en el cine, sino también en sus shows, como cantar 45 minutos, mostrar un seno, sacar armas, burlarse de Gaga y manifestar su antipatía por la líder ultraderechista Marine Le Pen en el escenario, a través de la proyección de una imagen de ella con una esvástica en su rostro.

“Las viejas cantantes necesitan que se hable de ellas y así se entiende que lleguen a tales extremos”, revira la líder francesa, a lo que la intérprete de “Girl Gone Wild” responde: “No es mi intención hacerme enemigos”.