Autor: Alejandra Musi

Lo que se aprende cuando no corres un maratón.

Columna publicada en El Universal

Estoy convencida de que las historias que más conectan con las personas son aquellas que hablan de proezas conseguidas por gente normal, alguien como tú o tu vecino que se esfuerza y se lleva al límite para conseguir lo que quiere pero que no tiene ningún súper poder más allá que el de la constancia.

Erin Brokovich, Rocky, En busca de la felicidad, Million dollar baby son sólo algunos ejemplos de películas en las que los héroes son seres humanos llenos de defectos y con historias que te hacen sentir que tú también podrías lograr cualquier cosa que te propusieras.

Lo mismo ocurre con el fenómeno de los maratones y es por ello que su proceso me parece fascinante. Este fin de semana se celebra el maratón de Nueva York en el que cada año corren más de cincuenta mil personas convirtiéndolo en el más grande del mundo.

A lo largo de los últimos diez años he visto correr a mi esposo estas carreras de 42.195 kilómetros en seis ocasiones y siempre me pregunto, ¿por qué lo hará? El entrenamiento es extenuante, no sólo para él sino para toda la familia.

Con calor, con frío, con lluvia, con desvelos, con pereza o con ánimo, durante los meses previos al gran día veo salir todas las mañanas, a la misma hora y con férrea disciplina a quién representa a una de esas miles de personas de la tribu mundial que ha decidido lograr esa hazaña en algún momento de su vida.

El proceso también es educativo para los que no lo corremos porque ver lo que va logrando la constancia es muy revelador y te confronta. Me hace pensar en lo que todos seríamos capaces de hacer si aplicáramos esas dosis de disciplina diaria a nuestros sueños.

Sobra decir la emoción que genera estar detrás de las vallas y observar a los corredores el día de las carreras.

Esperar en la meta de un maratón me ha permitido ver a nietos corriendo con sus abuelos, a padres empujando las sillas de ruedas de sus hijos, a grupos de amigos deteniéndose con paciencia cuando a alguien le está fallando el cuerpo pero también a mujeres y hombres solitarios acompañándose a sí mismos.

Hay quienes llevan banderas, quienes corren por causas propias o lo hacen por las ajenas. Están los que se disfrazan, los que sonríen, los que agradecen, los que van muy concentrados, los que caminan durante intervalos, los que quieren llegar trotando hasta el final, los que lloran, los que no llegan.

Se vuelve algo hipnótico, contagioso y conmovedor ver a un ser humano volcado en algo tan sencillo pero a la vez tan complicado como lo es intentar conquistar lo que se ha propuesto.

Los días en que las personas corren maratones se vuelven días felices y llenos de lecciones para quienes los vemos pasar porque mientras estamos ahí aplaudiendo e intentando animarlos nos volvemos testigos de todas estas historias de logros, de fracasos, de compañerismo, de fragilidad. Los maratones me reconcilian con la humanidad porque en estos tiempos tan oscuros y en los que prima la búsqueda de la comodidad ver esta fiesta del esfuerzo reconforta e inspira.

El MoMA de NY se reinventa con el cine como hilo conductor

Columna publicada en El Universal

El séptimo arte ahora une a todos los artistas del recinto que abrió su renovada ala oeste esta semana; el objetivo es crear un diálogo más cercano con los visitantes

Tras cinco años de obras y planeación, el “nuevo” MoMA por fin abrió las puertas de su ala oeste al público esta semana con una renovación revolucionaria, en donde el prestigioso museo de arte moderno le da un espaldarazo al cine convirtiéndolo en uno de los grandes protagonistas del recinto y en el hilo conductor de sus instalaciones y salas.

Incluir el archivo fílmico en todas las exhibiciones fue una discusión larga y con mucha reflexión, pues a los curadores y directores del MoMA les llevó más de 10 años tomar la decisión y hacerla posible, aseguró a EL UNIVERSAL Sophie Cavoulacos, asistente en la curaduría fílmica de la institución, en la que a partir de ahora todas las instalaciones tienen una pantalla que proyecta una obra elegida por el Departamento de Cine que cuenta con un archivo de más de 2 millones de fotogramas.

Con este proyecto, el famoso museo neoyorquino apuesta por un diálogo más humano y cercano con el espectador.

Al recorrer los espacios del MoMA renovado, que abrió el pasado lunes 21 de octubre, se pueden apreciar fragmentos de filmes que los curadores consideran precursores de las redes sociales y que muestran diferentes escenas, desde la vida cotidiana hasta películas como la cinta muda de 35 milímetros transferida a video Anemic Cinema (1926), de Marcel Duchamp, o las realizadas por Andy Warhol.

“Las películas de Warhol como Blow Job (1964), Kiss (1964) y Sleep (1963) sin lugar a dudas son el verdadero tesoro que el MoMA posee de este artista”, apuntó Rajendra Roy, curador del proyecto y quien agregó que la revitalización del museo responde “a una nueva era en donde no tenemos que golpear a la gente en la cabeza para que entienda que toda la colección que se ve en las salas está relacionada y se comunica de forma interdisciplinaria”

OBJETIVO DEL SÉPTIMO ARTE

Es precisamente a través del séptimo arte con el que el MoMA ha buscado acercar a las personas a un diálogo más vivo y humano con el espectador. Un oportuno golpe en la mesa con el que esta prestigiosa Institución le dice al mundo que apuesta por el futuro del cine tan cuestionado hoy en día.

“Somos optimistas y creemos que la gente no dejará de ir a las salas y de encontrar el valor que hay en esta forma de arte que es más importante que nunca en una sociedad que se ha vuelto tan visual y que está en continuo movimiento”, remarcó Sophie, quien también explicó que los filmes proyectados en el centenar de pantallas instaladas a lo largo de todas las exhibiciones irán rotando y cambiarán cada seis meses.

Todos ellos estarán siempre en comunicación y harán referencia, de alguna forma, a las obras de la sala y lo que se busca con esto es darle al espectador la oportunidad de experimentar las creaciones desde diversas perspectivas y a través de distintos estímulos.

Cabe destacar que el MoMA cuenta con un interesante archivo de cine mexicano que también buscará ser incluido en las instalaciones y curaduría de las exhibiciones en algún momento, aseguró Cavoulacos.

MÁS ESPACIO EN LAS GALERÍAS

La renovación y expansión del Museo fue diseñada por Diller Scofidio + Renfro (también responsables de la remodelación del Lincoln Center de Manhattan y del High Line —el parque elevado creado en las antiguas vías del tren al oeste del downtown—) en colaboración con Gensler. Considerando que el museo está en pleno corazón de la ciudad de los rascacielos, el esfuerzo que se ha hecho para ganar más espacio es encomiable, pues la superficie para las galerías se ha incrementado 30% permitiéndole al museo exhibir más arte en nuevas e interdisciplinarias formas, pero conservando su acervo histórico y sus obras más famosas.

Es decir, que La noche estrellada (Van Gogh), Las señoritas de Avignon (Picasso), El baile (Henri Matisse), La persistencia de la memoria (Dalí), One (Jackson Pollock), Interior holandés (Miró), La lata de sopa Campbell (Warhol) o Los amantes (Magritte), por mencionar sólo a algunas de las obras maestras, siguen ahí pero en salas distintas y creando nuevos diálogos con las creaciones vecinas.

A LA CONQUISTA DE NUEVAS GENERACIONES

El nuevo diseño también logró optimizar los espacios para hacerlos más flexibles y poder contar con una tecnología más sofisticada. Se puede decir que es un MoMA más abierto, más luminoso, recreativo y pensado para poder conquistar a las nuevas generaciones acostumbradas a la simultaneidad de temas.

Una de las propuestas más interesantes es el laboratorio creativo (Creativity Lab), un espacio diseñado para invitar a los visitantes a conectar con el arte y explorar nuevas ideas a partir de la experiencia de la propia creación. En él se pueden hacer diversas manualidades, como tejer, escribir, leer o simplemente observar el bullicio de las calles neoyorquinas desde sus enormes ventanales.

Marie-Josée and Henry Kravis Studio es otro nuevo espacio dedicado a los performances en medio de la colección permanente, con un programa que cambiará cada mes; son 2 mil pies cuadrados que convierten a este lugar en el primero dedicado a estas actividades y completamente integrado en un museo desde su galería central.

En este espacio del museo, la danza, la música y los trabajos sonoros conectarán con las historias de arte moderno y contemporáneo de las galerías a su alrededor. La primera obra representada es Rainforest V, de David Tudor, que es una escultura sónica.

OBRAS COMISIONADAS Y UNA NUEVA ADQUISICIÓN

Entre las novedades que los visitantes podrán encontrar están las obras comisionadas a artistas como Kerstin Brätsch (Alemania, 1979), Goshka Macuga (Polonia, 1967), Yoko Ono (Japón, 1933), Philippe Parreno (Francia, 1964) y el diseño colectivo de Experimental Jetset. También se exhibe el trabajo a gran escala de Haim Steinbach, Hello again (2013), que el museo adquirió para esta reapertura y que se instaló en el lobby principal como parte de la idea de incorporar el arte contemporáneo a los espacios públicos.

Desde su fundación en 1929 como una institución educativa, el MoMA se ha enfocado en ser el museo puntero de arte moderno del mundo y es por ello que las renovaciones han sido algo constante e imprescindible desde su creación.

Philip Johnson, Yoshio Taniguchi, Jean Nouvel son arquitectos que han dejado huella en el edificio que antes era un palacio donde nació David Rockefeller, el hijo de Abby Aldrich Rockefeller, cofundadora del museo. Y desde que abrió sus puertas en 1939, en el 11 West de la calle 53, el museo no ha cambiado su dirección y se ha convertido en centro neurálgico de la ciudad con la que dialoga y se retroalimenta.

EL ENORME ACERVO

La colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York se ha convertido en una de las más importantes del mundo. Actualmente cuenta con aproximadamente 200 mil pinturas, esculturas, dibujos, impresiones, fotografías, modelos arquitectónicos, objetos de diseño, filmes, etc.

Se dice que es imposible saber cuántas de las obras que posee aún no han sido expuestas. La librería y los archivos del museo contienen la mayor concentración de material de investigación de arte moderno en el mundo y cada departamento de curadores mantiene abierto un centro de estudios disponible para los estudiantes e investigadores.

 

El Joker que EU no quiere ver

Columna publicada en El Universal

Han corrido ríos de tinta con la controversia de si la violencia que muestra el filme Joker es algo que valida a futuros criminales y si nos hace empatizar más con el villano que con las víctimas.

Lo que realmente sucede es que Joker toca el talón de Aquiles del sistema norteamericano al mostrar el fracaso de la salud mental de Estados Unidos sumado al problema de las armas.

Un ejemplo es el que vivo cada tres meses en la escuela pública de mis hijas en Connecticut, en la que periódicamente se tiene que hacer un simulacro en el cual todos los niños corren a esconderse entre los armarios de las aulas y los puntos considerados “seguros” para prepararlos en caso de un tiroteo múltiple. Ese es el verdadero Joker que acecha a este país. El de las armas que no están reguladas y que caen en manos de cualquier villano.

En lo que va de este año ya se han producido alrededor de 250 tiroteos múltiples… y los que faltan.

La película lo que hace es mostrar la génesis de esta violencia, porque todos los que han cometido esos crímenes son personas con problemas de salud mental. En el programa satírico Who is America, producido y protagonizado por Sacha Baron Cohen, hay un capítulo en el que el actor se hace pasar por un experto antiterrorista israelí que viene a darles cursos de inteligencia militar a políticos y muestra cómo logra convencer a varios senadores de que la solución para evitar los asesinatos colegiales es armar a los alumnos de entre cuatro y 12 años, “porque los niños no tienen prejuicios a la hora de disparar”.

El resultado fue escandaloso pues los senadores accedieron. Algunos de ellos, cuando el programa salió al aire, renunciaron. Pero el problema sigue ahí y seguirá cobrándose muchas más vidas porque en EU todo está regulado por el mercado y la venta de armas genera más de 30 mil millones de dólares al año. Así, el drama de la violencia y de la facilidad para que un arma caiga en las manos incorrectas no es culpa del Joker que se ve en la pantalla grande sino del Joker que el sistema alimenta. Es más fácil echarle la culpa a Todd Phillips.

Norton da su visión sobre el Tourette

Información publicada en El Universal.

Motherless Brooklyn, su segundo filme como director que también protagoniza, cierra el Festival de cine de Nueva York

Nueva York.— Mañana finaliza el Festival de cine de NY y lo hace con las proyecciones de la cinta escrita, producida y dirigida por Edward Norton, Motherless Brooklyn, filme basado en la novela homónima de Jonathan Lethem que se sitúa en los años 50 y sigue los pasos de Lionel Essrog, un detective con Síndrome de Tourette que busca hacer justicia a la muerte de su amigo y mentor.

En la rueda de prensa tras mostrar al mundo por primera vez su segundo filme como director, Norton, acompañado por Willem Dafoe y la actriz Gugu Mbatha-Raw, habló de lo liberador que fue conocer al escritor de la novela antes de filmar.

“Algo que me ayudó mucho fue que Jonathan me dijo que no creía en las adaptaciones fieles a los libros porque nunca podrían ser iguales así que me dio su bendición: ‘hazla y agrégale tu toque personal, ponle lo tuyo’. A partir de ahí se me quitó un gran peso de encima y pude lanzarme a crear el filme como yo creía que tenía que ser”, aseguró.

Norton es uno de los muchos actores a los que de vez en cuando les gusta dirigir, apuntó que la tarea como director se complica cuando además de la visión global del proyecto tienes que dirigirte.

“Por un lado ayuda que tienes muy claro lo que quieres hacer con el personaje pero por otro está la preocupación de cuidar el espacio de los demás actores, sin embargo, la clave para mí y que me quitó mucha presión fue que elegí al mejor elenco posible”, dijo el realizador, al que también le pareció fascinante explorar lo que sucedía en Nueva York en los años 50.

“Y que puede relacionarse mucho con lo que sucede ahora”, agregó el director, para el que elegir a Alec Baldwin para interpretar a un constructor corrupto y cuya actuación hace muchos guiños a las imitaciones de Trump que han hecho famoso a Baldwin en los últimos años.

La importancia de cómo retratar una condición como la del Síndrome de Tourett que tiene su personaje fue algo que también apasionó a Edward.

“Para mí lo más importante era evitar el mayor error al convertir a las personas que las tienen en santos. Algo maravilloso de Daniel Day Lewis en Mi pie izquierdo es que su personaje tiene momentos en los que muestra que también puede estar lleno de ira y ser un cabrón. Es una persona integral, no alguien reducido a su enfermedad. Y eso es lo que yo quería lograr con Lionel”.

José José, otro artista canibalizado

Artículo publicado en El Universal

Nos los imaginamos con vidas felices, llenos de admiración, adulados hasta el cansancio por sus fans, con la vida económicamente resuelta y un público incondicional que nunca los abandonará.

Pasa lo mismo con los hijos, de los que suponemos que los logros de su padre o su madre (según sea el famoso) les ha permitido vivir en una burbuja de lujo y de comodidad.

Nada más lejos de la realidad, pues según nos demuestran una y otra vez las vidas de las estrellas, es que el precio que pagan por la fama es alto y en el entorno hay mucha soledad.

Existen muchos estudios en psicología que hablan de las características de los artistas, de la sensibilidad que tienen, la necesidad de individualismo, también de aceptación, la importancia de ser capaces de desarrollar una alta resiliencia para sobreponerse a tanto rechazo y la fragilidad que tienen, pese a que parezcan invencibles.

Nada que no hayamos escuchado cientos de veces.

Sin embargo, lo que me intriga en momentos como estos en los que la muerte de José José ha sacado a relucir tantos temas oscuros familiares es lo que los artistas generan en su entorno y lo que los lleva a ser canibalizados por los demás.

Es como el mito de El perfume, que el escritor Patrick Süskind narra tan bien en las páginas de su libro en el que el ermitaño Jean-Baptiste Grenouille no puede dejar de matar a las más bellas mujeres con el afán de poder exprimirlas al máximo para poder obtener su esencia, su olor.

Como si de esa forma él mismo pudiera poseer parte de esa perfección.

Así parece ocurrir con la mayoría de los que rodean a los que son capaces de enamorar a las multitudes, pues muchas veces se convierten en los peores enemigos del supuesto ser amado, del que brilla.

Y no importa si se trata de los hijos, de los padres, de los hermanos o personas de confianza, ocurre en todos los niveles y el espectáculo se torna vil y despiadado.

Es como si al artista no se le perdonara tanta perfección y abundancia.

Es ahí cuando surgen las Saritas, los Luisitos y todos los hitos que hay por el mundo canibalizando al que le puede proveer lo que por sí mismo nunca ha conseguido, intentando chupar el elixir de lo que pareciera la felicidad.

De lo que no se dan cuenta es de que esa persona a la que exprimen, asfixian y envidian tiene sus propios tormentos, es un ser humano que se enfrenta al gran peso de entregarse en el escenario para no ser olvidado, cuyo mayor enemigo es el tic-tac del tiempo, que se somete constantemente a la prueba de seguir estando ahí, en esa cúspide tan solitaria pero que es imposible soltar una vez que se consigue.

Y ahí es en donde quizá, sólo queda el consuelo del público, de la audiencia que sigue aplaudiendo y que consuela a muchas de estas personas cuya vida es mucho más bella desde el escaparate.

Por eso no queda más que agradecer, a todas esas voces, miradas, mentes que pintan nuestro mundo y lo llenan de arte, de música y de vida, porque muchas veces al hacerlo se dejan la propia.

 

Tras 50 años, Pacino y Scorsese se juntan

Información publicada en El Universal

Los dos querían colaborar en un filme desde 1970. Lo hacen en The irishman

Nueva York.— En el Alice Tulley Hall, del Lincoln Center neoyorquino se encontraron cuatro leyendas: Al Pacino, Joe Pesci, Robert De Niro y Martin Scorsese.

Se reunieron para presentar la película The irishman. Scorsese contó: “Fueron muchos años, más de una década, desde que Bob (De Niro) y yo empezamos a hablar de la idea. Había cuestiones técnicas, de agendas, pero sobre todo económicas, ¡teníamos que conseguir el dinero!

“Ahora me alegro de que haya pasado tanto tiempo porque en estos años la tecnología avanzó y nos permitió lograr cosas que antes eran imposibles como lo que hicimos con el proceso de la edad”.

“Con razón me veía tan bien”, bromeó Pacino.

“Hasta ahora me doy cuenta de que era por eso. Yo veía en la pantalla a todos y decía, ‘vaya que se ven bien’, pero claro, ahora sé por qué…”, dijo entre risas el actor.

Scorsese y Pacino fueron generosos con las anécdotas. Se notaba que el logro de trabajar juntos fue una fiesta para ambos.

“Yo conocí a Pacino en 1970 y desde entonces intentamos hacer algo, quisimos hacer Modigliani y por diversas razones no se pudo hasta que hace más de seis años nos volvimos a encontrar y le propuse el proyecto y recuerdo que lo primero que me dijo fue ‘¿pero eso realmente va a suceder?’ Por fortuna así fue”, recordó el director neoyorquino.

Acerca de cómo preparó su personaje de Jimmy Hoffa, el poderoso líder sindical que surgió en los años 50, Pacino contó: “Estamos en un mundo en el que tenemos acceso a todos estos personajes de forma muy fácil. Hay cientos de libros y de información. Cuando hice a Serpico no habían tantas cosas pero lo tenía a él vivo. Algo que también me ayudó con Jimmy es que yo crecí en una época en la que él era muy visible, así que lo tengo en mi memoria”.

Scorsese contó que Pacino se paseaba por todo el set escuchando grabaciones con la voz de Hoffa.

Para Pacino lo mejor fue trabajar con actores que reaccionan. “No era necesario un guión”, dijo el actor.

“Pero lo había y lo leíste Al”, replicó Scorsese. “Bueno, sí, como una página”, respondió Pacino entre las risas de todo el auditorio. “No, no, lo leíste todo, al menos una vez, ahí estaba todo”, insistió el director provocando un cómico momento.

Para Scorsese, The irishman es un filme importante para entender las cosas que ocurren en la sociedad americana y que en un momento político tan convulso cayeron como anillo al dedo.

“Se puede ver el sentimiento de Jimmy Hoffa como alguien que está por encima de la ley. Y no, ¡nadie está por encima de la ley!”, dijo provocando aplausos. “También habla del poder, de cómo esta es la fuerza más fuerte que hay y no el dinero. El poder lo borra todo y harás todo por conservarlo”, apuntó el director.

Politician, un microcosmos de lo que ocurre en mi país: Lange

Columna publicada en El Universal

La nueva serie de Ryan Murphy para Netflix refleja los juegos sucios del poder en EU

Nueva York.— Con un glamoroso vestido de seda verde de Donna Karan llegó al Hotel Crosby Street del SoHo neoyorquino Jessica Lange, que protagoniza junto a Ben Platt (Payton Hobart), Lucy Boynton (Astrid) y Gwyneth Paltrow (Georgina Hobart) la nueva serie de Ryan Murphy para Netflix, The Politician.

Una comedia ácida y oscura con estética pop que sigue los pasos de Payton cuya mayor ambición es ser presidente de Estados Unidos.

Una historia que, según la propia Lange contó: “Es un microcosmos de lo que ocurre hoy en mi país, con la política de género, todos esos juegos sucios de poder y la ambición desmedida, entre muchas otras cosas que se pueden ver en ella”, dijo la actriz que en esta serie se pone en la piel de Dusty Jackson y que se ha convertido en musa de Murphy.

Una musa, eso sí, con condiciones pues también aclaró que tiene un lema y es “que nunca hago segundas temporadas con el mismo papel. Eso Ryan lo sabe y por ello es que en caso de haber otra temporada de The Politician yo no estaría en ella”.

El personaje de Lange ha despertado gran interés, pues es una villana en la máxima extensión de la palabra “es aterradora, un monstruo. Sin embargo es una comedia y eso lo suaviza todo. Es una mujer ignorante y las cosas que le importan y motivan en su vida son muy irrelevantes: cenas gratis, viajes a parques de atracciones… Es un personaje despreciable si piensas en lo que es capaz de hacer por nada. Sin embargo, para crearla tuve que indagar en algo más profundo para intentar explicar cómo llegó a este punto”, contó la actriz.

La maquiavélica historia que la serie cuenta de esta abuela y su nieta es algo que ha ocurrido en la realidad, sin embargo, según aseguró Jessica ella decidió no saber nada del caso.

En la rueda de prensa no faltó la referencia hacia cómo Jessica Lange debido al carisma de personajes recientes en series como Feud se ha convertido en un icono gay.

The Politician se estrena hoy en Netflix.

En estado de emergencia

Columna publicada en El Universal

El cine es un narrador de nuestro tiempo y de los impulsos futuros y eso volvió a demostrarse en la pasada edición del Festival de Venecia, en donde los que tuvimos la suerte de asistir a esa explosión de creatividad saboreamos y fuimos golpeados con los ecos del momento.

Muy distintas voces nos hablaron de la profunda crisis que la humanidad está sufriendo, de cómo las mentiras dichas tantas veces se convierten en verdades y del peligro hacia el cual nos pueden llevar los extremos, cuyos efectos letales hemos comprobado pero también, al parecer, olvidado.

En años pasados, los grandes festivales presentaron películas en las que se mostraban altas dosis de violencia o sus consecuencias (Heli, In the fade, You were never really here), después empezaron a llegar las cintas que daban un paso más para analizar lo anterior a la violencia, su génesis, apuntando hacia la importancia de la salud del núcleo familiar como uno de los principales eslabones en el origen del crimen y las profundas diferencias sociales del capitalismo (Shoplifters, Parasite).

Y este año, las películas que llegaron al Festival de Venecia fueron una alarma constante, pues en muchas de ellas se mostraron los peligros del punto en el que nos encontramos.

Un mundo en el que estamos llenos de violencia, en el que las familias siguen desintegradas y heridas y en el que, en consecuencia, estamos llevando al planeta a dinamitarse.

Fue muy revelador ver pasar a tantos creadores por las conferencias de prensa para gritarle al mundo que es momento de abrir los ojos y darnos cuenta del peligro de los extremos que estamos viviendo actualmente.

Así lo hicieron Roger Waters, Donald Sutherland, Mike Jagger, Meryl Streep y Todd Phillips con su aclamado Joker, que más que ser una cinta de superhéroes, es una radiografía de la sociedad americana actual que puede extrapolarse fácilmente a cualquier otro país del mundo.

Voces y culturas distintas pero en un mismo llamado. También estuvo el llanto de la calle, el de los cientos de jóvenes ecologistas que decidieron tomar la alfombra roja del festival el día de la clausura para gritarle al mundo que es momento de hacer algo, que el cambio climático no se detiene y que estamos en una encrucijada de la humanidad como nunca antes lo habíamos estado.

Y entonces es inevitable pensar en lo que decía hace sólo unos meses Alejandro González Iñárritu acerca de que estamos en una especie de Titanic, un barco que se está hundiendo pero en el que preferimos seguir tocando música y ver películas porque es más fácil evadirnos que enfrentarnos a este estado de emergencia.

Pero al menos nos queda la esperanza de ese cine que sigue apostando por crear conciencia, que sacude los cimientos de nuestras creencias y prejuicios y que nos hace reflexionar y despertar. Es momento de salir de esta burbuja. Estamos en estado de emergencia y el cine lo sabe.

Joker ríe en Venecia

Información publicada en El Universal

La película sobre el origen de El Guasón ganó el León de Oro. Roman Polanski se lleva el de Plata, a pesar de la polémica

Venecia.— Joker es un filme valiente que narra la génesis de un villano de forma magistral y que va más allá de las tradicionales cintas de superhéroes, consideró el jurado que le otorgó el León de Oro en el Festival de Venecia.

El director de la película, Todd Phillips, recalcó la importancia que tuvo el actor Joaquin Phoenix en el logro del filme e hizo una mención especial al histrión al recibir el premio “pues todo el peso recae en sus hombros”, dijo el director.

Lucrecia Martel, presidenta del jurado, apuntó la importancia de este filme en los momentos que se viven en la industria y en la política.

“Me parece remarcable que una industria que se preocupa por los negocios tomara el riesgo de hacer esta película, hecha para la taquilla pero que es una reflexión sobre los antihéroes y en donde el enemigo no es un hombre, es el sistema”.

Por su parte, el cinefotógrafo mexicano Rodrigo Prieto dijo que se sintió profundamente emocionado por su trabajo en la cinta.

“Se siente como una película surrealista en la que puedes entender las emociones y lo que está sucediendo. Había momentos en los que era difícil saber si se trataba de un filme o de un documental y me di cuenta que eso no importaba. Realmente pude conectarme, incluso porque desde la cultura de la que vengo en México a veces ocurren situaciones absurdas y hay vida en ellas. Esta película está llena de esa vida y pasión”, explicó.

El segundo premio en importancia es el Gran Premio del Jurado, León de Plata, que fue para la cinta J’accuse (El ocial y el espía), de Roman Polanski.

Acerca de este premio, Martel dijo que cuando uno habla de una película no se está negando a hablar sobre el autor. En los primeros días del festival, Martel criticó duramente a Polanski al recordar la acusación de Samantha Geimer, quien asegura que el cineasta la violó en 1977, cuando ella tenía 13 años.

Al anunciar el premio a Polanski, Martel señaló: “El autor es un ser humano como todos los directores de todas las películas. La peor cosa que podríamos hacer con un ser humano es separarlo de su obra porque entonces habría que ir a castigar a mucha gente. El señor Polanski representa un caso entre 300 y lamentablemente muchos de ellos estaban hoy sentados en la Gran Sala”, dijo en alusión al escándalo que desde hace dos años pesa sobre la industria del cine por casos de abuso y acoso contra actrices.

El sueco Roy Anderson se hizo con el Premio a Director por About Endlesness, una cinta agridulce con sentido del humor que invita a reflexionar sobre los problemas del mundo moderno.

La Coppa Volpi a Mejor actriz para Ariane Ascaride por Gloria mundi fue una sorpresa, pues en todas las quinielas estaban por Scarlett Johansson o Catherine Deneuve.

Ascaride dedicó el premio a los inmigrantes que se quedaron en el fondo del Mediterráneo haciendo referencia a todos los que han tenido que abandonar sus países de origen y han muerto en el intento.

El filme cuenta la historia de una familia en la que se puede ver la diferencia de dos generaciones, la de los abuelos generosos y la de los hijos materialistas y amorales.

La Coppa Volpi a Mejor actor fue para Luca Marinelli por Martin Eden, basado en la novela de Jack London, un marinero que quiere convertirse en escritor para conquistar a una mujer burguesa. Una crítica hacia la industria cultural y el socialismo, mezclada con imágenes de archivo de Errico Malatesta.

El Premio a Guión fue para No.7. Cherry Lane del director chino Yonfan, cinta de animación que transcurre en el Hong Kong de la década de los 60, marcada por disturbios como los de 1967.

La maa non e piu quella di una volta, de Franco Maresco se llevó el Premio Especial del Jurado.

Es un documental satírico sobre la mafia italiana que muestra un acercamiento diferente hacia el tema.

Toby Wallace se hizo con el Premio Marcelo Mastroini a Mejor actor emergente por su interpretación de un joven problemático que hace vivir intensamente a una joven con cáncer en Babyteeth.

Roger Waters quiere tirar muro de Trump con música

Entrevista publicada en El Universal

El músico organiza show gratuito en la frontera de México-EU; “la logística es complicada pero el retorno emocional es enorme”, dice Roger

Venecia.— El paso de Roger Waters por la Muestra veneciana fue como un huracán. Primero dio una revolucionaria rueda de prensa en la que mostró su rechazo al resurgimiento de la extrema derecha, las injustas políticas de migración alrededor del mundo, la corrupción y la mala distribución de la riqueza en el planeta.

Minutos después, el músico habló con EL UNIVERSAL sobre su documental Roger Waters us + them y su preocupación por México. Después de quitarse el pañuelo palestino que traía enrollado en el cuello, compartió sus ideas acerca de la tragedia que ocurre en la frontera de Estados Unidos con México.

“Obviamente el muro es una idea terrible y una pérdida de tiempo, energía y dinero para todos. Es algo que sirve para dividir la atención de las cosas por las que realmente nos deberíamos preocupar que es cómo sentarnos todos juntos a la mesa y cooperar. Es el acto de un bufón homicida como es Donald Trump pero el mundo está lleno de personas como él sólo que tendemos a mirarlo más porque es muy extremista. Lo cierto es que son todos unos sociópatas, republicanos y demócratas”, dijo el artista, que también expresó su deseo de incluir una serie de conciertos en México en 2020.

“Planeamos hacer una gira por América del Norte el próximo año y hablando con mi promotor estos días le dije que me gustaría ir a la Ciudad de México a hacer un par de conciertos. Me encantaría ir a tocar en esa arena deportiva creada para los Juegos Olímpicos de 1968”, aseguró.

Pero ese no es el único plan en México pues también dijo que hará un concierto en la frontera.

“Me gustaría hacer algo en Ciudad Juárez, justo en la frontera con El Paso. Tengo que ver cómo se desarrollan las cosas porque quiero que sea un concierto gratuito y hay un tema importante y es que la logística es muy complicada.

“Se tiene que decidir cuánto tiempo se podría hacer porque hay muchos temas de seguridad y es difícil poder cuadrarlo todo pero quisiera hacerlo porque por lo general el retorno emocional que estos conciertos te dan es enorme. Siempre recordaré el concierto que hice en el Zócalo en 2016, fue increíble y conmovedor”, dijo Roger Waters, quien se mantiene informado por lo que publican sitios online ya que nunca ve tv.

“No hacerlo es extremadamente importante porque es muy fácil ser contaminado con lo que las televisoras nos cuentan”, alertó.

Presentó su documental Roger Waters Us + Them en Venecia.

Sin miedo. Waters se caracteriza por su activismo político y eso lo ha llevado a ser amenazado muchas veces, sin embargo dijo nunca haber temido por su seguridad. “Acepto que hay riesgos en las decisiones que tomo. Por ejemplo, siempre que hablo de la inmigración en Estados Unidos estoy esperando que alguien me diga: ‘no, no, jódete, aquí no puedes venir’. No soy un ciudadano estadounidense pero hay una ley, una enmienda que dice que si criticas decisiones del gobierno en el contexto de política internacional y seguridad nacional pueden arrestarte y encarcelarte sin ayuda de un abogado o una corte bajo la orden del comandante en jefe, así que imagínate”, explicó el británico.

Todas estas amenazas y las ampollas que levantan sus conciertos y su música le hacen pensar que el rock todavía es un vehículo para la denuncia y la protesta.

“Al menos sí en mis shows. Por ejemplo, tengo que decir que durante los últimos 12 años he intentado criticar la forma en la que las tropas han minado los derechos humanos de la gente palestina y mientras hablo con ustedes conozco a muchas personas que están aterrorizadas. Están perdiendo su forma de vida, todo está siendo destruido”, aseguró.

Acerca de cómo surgió la idea de su documental (una filmación del concierto en Ámsterdam de la gira Us + Them) contó: “Exploramos las narrativas, nos preguntamos cuáles eran los rostros e historias que queríamos mostrar y ahí nos dimos cuenta que queríamos más que un concierto”