Autor: Alejandra Musi

Un gran año para el cine

Columna publicada en El Universal

Es un recuento que suele ser de 10 filmes y que, por lo general, al llegar al octavo o noveno puesto empiezas a dudar si realmente esa película merecería estar en un ranking tan exigente. Este año me ocurrió lo contrario.

La pantalla grande, tan cuestionada en tiempos del streaming demostró que sigue siendo una experiencia colectiva necesaria y capaz de motivar al público.

Mientras que todos los oráculos apostaban a un virtiginoso apocalipsis del cine, de forma inesperada y muy deseada, tuvimos doce meses de buena cinematografía que no se detendrá, pues aún están por llegar a México en los primeros meses de 2020 piezas destacables y que darán batalla en los Oscar como la dirigida por Greta Gerwig, Mujercitas, o Bombshell (El Escándalo), de Jay Roach, cuya historia de acoso sexual del entonces CEO Roger Ailes de Fox News y la cultura del abuso de poder no pudo estrenarse en las salas de Estados Unidos en mejor momento que el mismo día en el que todas la portadas del planeta anunciaban el impeachment a Donald Trump.

La lección de su director surcoreano Bong Hoon Ho acerca de cómo sí es posible crear historias con la profundidad, complejidad y maestría capaz de conquistar a los críticos pero a la vez hacer filmes entretenidos y cercanos a la audiencia es una bocanada de aire fresco.

Parasite además tiene el acierto de tocar un tema urgente y que impulsa a los resortes humanos de cualquier sociedad actual del globo terráqueo como lo es la desigualdad social.

Mientras unos tengan tanto y otros tan poco no podremos vivir en armonía.

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Elegir ser feliz no es fácil

Columna publicada en El Universal

Me preparé con emoción para decorar mi stand de forma atractiva y que motivara a los adolescentes en búsqueda a venir a hablar conmigo. Llevé montones de libros, pósters, gadgets y me vestí con una gran sonrisa. A mí lado izquierdo estaba un policía que era un antiguo financiero de Wall Street, “que ganaba mucho dinero pero estaba muerto de aburrimiento”, me contó el padre de tres hijos que un día decidió cambiar radicalmente de profesión. “Y ahora soy muy feliz, pero me llevó 20 años atreverme a hacer lo que quería”, remató.

Y es que todo suena ideal hasta aquí ¿verdad? Pero lo cierto es que esto de buscar los sueños y elegir lo que te hace feliz en un mundo capitalista no es tan sencillo. Puedo decir que durante la hora y media que estuvimos ahí, los niños que se acercaban y miraban con curiosidad a quienes ofrecíamos profesiones no tan “rentables” tenían una sola preocupación en sus mentes: “¿Y se puede vivir bien de ésto?”. Esa fue la pregunta que me hicieron una y otra vez aquellos jóvenes a quienes les han hecho creer que lo importante es encontrar algo que te deje dinero.

Por eso es que es clave no matar ese impulso, esa punzada que te dice hacia dónde te quieres dirigir pese a todo el ruido que hay alrededor. Y en esas estaba cuando un profesor del colegio se acercó a mí en una pausa, me dio una palmada en la espalda y me dijo, “te felicito por seguir haciendo periodismo cuando ya nadie lo quiere hacer”.

Estaba atrapada en esos pensamientos cuando llego una niña, con su libreta de mariposas, sus gafas rojas y su curiosidad. “¿Te gusta escribir?” Le pregunté. “¡Me fascina!”, respondió. Y se quedó conmigo en el stand.

“Mujercitas” se adapta a conflictos actuales

Artículo publicado en El Universal

La cinta muestra la maternidad como algo complicado, aseguró la actriz Laura Dern

El filme es protagonizado por actrices reconocidas como Saoirse Ronan (Jo Mach), Emma Watson (Meg March), Florence Pugh (Amy March), Eliza Scanlen (Beth March), Laura Dern (Marmee March) y Meryl Streep (Aunt March).

No todas las protagonistas se detuvieron a hablar con los medios de comunicación. Laura Dern, quien interpreta a la madre de las cuatro jóvenes March, describió como “fácil y disfrutable” haber trabajado con estas figuras de Hollywood: “además de todo el talento que poseen, tuvimos oportunidad de pasar muchísimo tiempo juntas y convertirnos en grandes amigas”.

La actriz consideró que lo valioso de esta cinta —que se prevé sea estrenada el 25 de diciembre en Estados Unidos y en México— radica en poder retratar cómo las mujeres también están aprendiendo a no saberse madres perfectas.

Un episodio que marcó la carrera de Laura Dern fue el que protagonizó con Ellen DeGeneres el 30 de abril de 1997. En “The Puppy Episode” (El episodio cachorro), Laura interpretó al amor romántico del alter ego de DeGeneres, quien salió así del armario.

“Haber estado ahí en esos momentos en los que dijo esas palabras por primera vez en su vida y ver cómo el que lo compartiera también cambió la de muchas personas es algo que me tocó para siempre y por lo que le estaré siempre agradecida”, recordó la estrella.

El episodio ganó los premios Emmy al Mejor guión de comedia y a la Mejor edición. Además de un premio Peabody y DeGeneres obtuvo el premio GLAAD en 1998.

Ha sido nominada al Oscar como Mejor actriz por su trabajo en la película El precio de la ambición y al Oscar a la Mejor actriz de reparto por Alma salvaje.

Hay películas que no saben envejecer

Columna publicada en El Universal

Bien decía Iñárritu en la entrevista que me dio en Cannes mientras fungía como presidente del Jurado del prestigioso festival de cine que el tiempo es el único juez verdadero en cuestión cinematográfica pues hasta que las cintas no envejecen no sabes si realmente son obras maestras y merecían ser premiadas.

No podía tener más razón pues aunque es algo que todos tenemos en la teoría fue algo que me tocó experimentar con claridad hace unos días. El escenario: una escapada a la casa de campo de unos amigos en las afueras de NY en donde tres parejas con hijos nos reunimos. Después de una cena contundente y muchas risas, la noche lluviosa se antojaba para ver una película. Apetecía seguir riendo y después de un par de búsquedas fallidas se me ocurrió elegir una cinta inglesa de 2004 que recordaba como divertida.

Tras una hora esperando la gran ocurrencia, el chispazo o esa carcajada colectiva me di cuenta de que la trama no sólo no me hacía ninguna gracia sino que incluso habían cosas que me parecían de mal gusto. Mi primera reflexión fue preguntarme si el problema era yo, pues más de una década después, las personas cambiamos, nos endurecemos y ¿por qué no decirlo?, nos amargamos. Pero después de preguntar a mis amigos si les había dado la misma impresión y tras coincidir conmigo en varios puntos llegué a la conclusión de que efectivamente, hay películas hechas para el momento y otras para la eternidad. Filmes que son rompedores en su día y que conectan con la audiencia se quedan vacíos y fuera de contexto después pero hay otros que puedes ver cinco, 10, 20 años más tarde y no sólo siguen vigentes, sino que los vuelves a disfrutar como la primera vez.

¿Será que el sentido del humor sufre más con el paso del tiempo que el drama? ¿Las cosas que nos hacen reír dependen del contexto, de lo que nos sacude, nos parece grotesco, diferente o nos genera vergüenza? ¿Depende de la sociedad y de cómo, según ésta cambia, se normalizan cosas que antes eran impensables y cuando eso ocurre nos dejan de parecer graciosas? ¿O esos miedos que antes sentíamos lejanos y de los que nos reíamos empiezan a quedarnos más cerca y entonces, ya no es tan hilarante verlos, aunque sean en una sátira?

Lo cierto es que cada vez que tengo la fortuna de disfrutar de una buena comedia salgo feliz y agradecida del cine pues es cierto eso que tanto ha defendido Woody Allen —y muchos otros directores— acerca de que es más difícil hacer reír que llorar.

También esto me rearma una gran verdad y es que cuando una película es redonda permanece, pese a los contextos, las arrugas con las que las vemos y lo fresco o cansado de la mirada.

No se puede dejar de lado la parte subjetiva porque el cine que nos enamora a final de cuentas es el espejo de los sentimientos que de alguna manera resuenan con nosotros. Hay mucho de tu ADN en todos los filmes que han hecho eco en ti. Cuando las personas te cuenten cuáles son las películas que les han dejado huella pregúntales por qué y tendrás una pincelada de su propio mapa emocional.

El juicio a Trump: Merecemos un final a lo Tarantino.

Columna publicada en El Universal

El miércoles 13 de noviembre comenzaron las audiencias televisadas del juicio político a Donald Trump. El primer día permanecí pegada a la pantalla las casi seis horas que duró la transmisión siendo testigo de un gran espectáculo histórico y vertiginoso.

Todo el tiempo tuve la sensación de estar viendo una de esas películas en las que la acción transcurre en una sala en la que los testigos son cuestionados por las partes a favor y en contra del acusado y el guión juega contigo llevándote hacia un lado y otro del péndulo sin tregua. Es curioso lo que ocurre cuando una situación se pone frente a una cámara pues de inmediato adquiere otro carisma, es como si esa distancia entre el espectador y la pantalla de la televisión le diera una cierta sensación de irrealidad a lo que estamos viendo porque todo se convierte en un espectáculo.

No cabe duda de que esa siempre ha sido la gran baza de Trump, lograr llevarlo todo a ese lugar en el que la agenda no son los hechos, sino lo que se hace parecer de ellos.

Ante el auge de las fake news algo que ha surgido como contracorriente son las noticias catárticas, sí, las que hablan de lo que nos gustaría que pasara o que de tan absurdas subrayan la realidad. Se me ha vuelto indispensable leer el llamado The Borowitz Report que es el newsletter de The New Yorker que se especializa en parodiar las noticias. “Not the news” es su lema.

Una reacción ante el espectáculo en el que se ha convertido la política mundial, pues cada vez más los futuros de los países dependen de qué tan histriónico es un político y cómo interpreta a su personaje. El juicio televisado al Presidente de los Estados Unidos es la cumbre de una era hipermediática en la que resulta una paradoja ver cómo lo que Trump más ataca, los medios de comunicación, son precisamente quiénes podrían rescatarlo o hundirlo según se desencadene el “show”.

No es la primera vez que Estados Unidos asiste a un gran juicio transmitido por televisión. Uno de los casos más famosos fue el de O.J. Simpson en 1994 en donde durante los once meses que duró el juicio se estima que más de 95 millones de personas siguieron las acusaciones y réplicas en vivo y en directo convirtiéndolo en el llamado juicio del siglo.

Independientemente de cuál sea el resultado de todo este proceso estamos siendo testigos de algo histórico cuyos hechos probablemente veremos en unos años en la pantalla grande. Me gusta fantasear con la idea de que será un proyecto dirigido por alguien como Oliver Stone o Steven Soderbergh.

Por obvias razones el papel de Donald Trump se lo doy a Alec Baldwin. Mi denunciante ideal sería Daniel Day-Lewis y como algunos de los Republicanos aferrados en demostrar lo contrario y defender al Presidente a toda costa pondría a Liam Neeson, Stanley Tucci o Steve Carell.

Lo único que pido es un final a lo Tarantino, apoteósico, con catarsis incluida y en donde los corruptos y prepotentes acaben pagando porque si no lo logramos tener en la realidad, nos lo merecemos en la ficción.

Lo que se aprende cuando no corres un maratón.

Columna publicada en El Universal

Erin Brokovich, Rocky, En busca de la felicidad, Million dollar baby son sólo algunos ejemplos de películas en las que los héroes son seres humanos llenos de defectos y con historias que te hacen sentir que tú también podrías lograr cualquier cosa que te propusieras.

A lo largo de los últimos diez años he visto correr a mi esposo estas carreras de 42.195 kilómetros en seis ocasiones y siempre me pregunto, ¿por qué lo hará? El entrenamiento es extenuante, no sólo para él sino para toda la familia.

El proceso también es educativo para los que no lo corremos porque ver lo que va logrando la constancia es muy revelador y te confronta. Me hace pensar en lo que todos seríamos capaces de hacer si aplicáramos esas dosis de disciplina diaria a nuestros sueños.

Esperar en la meta de un maratón me ha permitido ver a nietos corriendo con sus abuelos, a padres empujando las sillas de ruedas de sus hijos, a grupos de amigos deteniéndose con paciencia cuando a alguien le está fallando el cuerpo pero también a mujeres y hombres solitarios acompañándose a sí mismos.

Se vuelve algo hipnótico, contagioso y conmovedor ver a un ser humano volcado en algo tan sencillo pero a la vez tan complicado como lo es intentar conquistar lo que se ha propuesto.

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El MoMA de NY se reinventa con el cine como hilo conductor

Columna publicada en El Universal

Tras cinco años de obras y planeación, el “nuevo” MoMA por fin abrió las puertas de su ala oeste al público esta semana con una renovación revolucionaria, en donde el prestigioso museo de arte moderno le da un espaldarazo al cine convirtiéndolo en uno de los grandes protagonistas del recinto y en el hilo conductor de sus instalaciones y salas.

Con este proyecto, el famoso museo neoyorquino apuesta por un diálogo más humano y cercano con el espectador.

“Las películas de Warhol como Blow Job (1964), Kiss (1964) y Sleep (1963) sin lugar a dudas son el verdadero tesoro que el MoMA posee de este artista”, apuntó Rajendra Roy, curador del proyecto y quien agregó que la revitalización del museo responde “a una nueva era en donde no tenemos que golpear a la gente en la cabeza para que entienda que toda la colección que se ve en las salas está relacionada y se comunica de forma interdisciplinaria”

Es precisamente a través del séptimo arte con el que el MoMA ha buscado acercar a las personas a un diálogo más vivo y humano con el espectador. Un oportuno golpe en la mesa con el que esta prestigiosa Institución le dice al mundo que apuesta por el futuro del cine tan cuestionado hoy en día.

Todos ellos estarán siempre en comunicación y harán referencia, de alguna forma, a las obras de la sala y lo que se busca con esto es darle al espectador la oportunidad de experimentar las creaciones desde diversas perspectivas y a través de distintos estímulos.

MÁS ESPACIO EN LAS GALERÍAS

Es decir, que La noche estrellada (Van Gogh), Las señoritas de Avignon (Picasso), El baile (Henri Matisse), La persistencia de la memoria (Dalí), One (Jackson Pollock), Interior holandés (Miró), La lata de sopa Campbell (Warhol) o Los amantes (Magritte), por mencionar sólo a algunas de las obras maestras, siguen ahí pero en salas distintas y creando nuevos diálogos con las creaciones vecinas.

El nuevo diseño también logró optimizar los espacios para hacerlos más flexibles y poder contar con una tecnología más sofisticada. Se puede decir que es un MoMA más abierto, más luminoso, recreativo y pensado para poder conquistar a las nuevas generaciones acostumbradas a la simultaneidad de temas.

Marie-Josée and Henry Kravis Studio es otro nuevo espacio dedicado a los performances en medio de la colección permanente, con un programa que cambiará cada mes; son 2 mil pies cuadrados que convierten a este lugar en el primero dedicado a estas actividades y completamente integrado en un museo desde su galería central.

OBRAS COMISIONADAS Y UNA NUEVA ADQUISICIÓN

Desde su fundación en 1929 como una institución educativa, el MoMA se ha enfocado en ser el museo puntero de arte moderno del mundo y es por ello que las renovaciones han sido algo constante e imprescindible desde su creación.

EL ENORME ACERVO

Se dice que es imposible saber cuántas de las obras que posee aún no han sido expuestas. La librería y los archivos del museo contienen la mayor concentración de material de investigación de arte moderno en el mundo y cada departamento de curadores mantiene abierto un centro de estudios disponible para los estudiantes e investigadores.

 

El Joker que EU no quiere ver

Columna publicada en El Universal

Lo que realmente sucede es que Joker toca el talón de Aquiles del sistema norteamericano al mostrar el fracaso de la salud mental de Estados Unidos sumado al problema de las armas.

En lo que va de este año ya se han producido alrededor de 250 tiroteos múltiples… y los que faltan.

El resultado fue escandaloso pues los senadores accedieron. Algunos de ellos, cuando el programa salió al aire, renunciaron. Pero el problema sigue ahí y seguirá cobrándose muchas más vidas porque en EU todo está regulado por el mercado y la venta de armas genera más de 30 mil millones de dólares al año. Así, el drama de la violencia y de la facilidad para que un arma caiga en las manos incorrectas no es culpa del Joker que se ve en la pantalla grande sino del Joker que el sistema alimenta. Es más fácil echarle la culpa a Todd Phillips.

Norton da su visión sobre el Tourette

Artículo publicado en El Universal

Motherless Brooklyn, su segundo filme como director que también protagoniza, cierra el Festival de cine de Nueva York

Nueva York.— Mañana finaliza el Festival de cine de NY y lo hace con las proyecciones de la cinta escrita, producida y dirigida por Edward Norton, Motherless Brooklyn, filme basado en la novela homónima de Jonathan Lethem que se sitúa en los años 50 y sigue los pasos de Lionel Essrog, un detective con Síndrome de Tourette que busca hacer justicia a la muerte de su amigo y mentor.

En la rueda de prensa tras mostrar al mundo por primera vez su segundo filme como director, Norton, acompañado por Willem Dafoe y la actriz Gugu Mbatha-Raw, habló de lo liberador que fue conocer al escritor de la novela antes de filmar.

“Algo que me ayudó mucho fue que Jonathan me dijo que no creía en las adaptaciones fieles a los libros porque nunca podrían ser iguales así que me dio su bendición: ‘hazla y agrégale tu toque personal, ponle lo tuyo’. A partir de ahí se me quitó un gran peso de encima y pude lanzarme a crear el filme como yo creía que tenía que ser”, aseguró.

Norton es uno de los muchos actores a los que de vez en cuando les gusta dirigir, apuntó que la tarea como director se complica cuando además de la visión global del proyecto tienes que dirigirte.

“Por un lado ayuda que tienes muy claro lo que quieres hacer con el personaje pero por otro está la preocupación de cuidar el espacio de los demás actores, sin embargo, la clave para mí y que me quitó mucha presión fue que elegí al mejor elenco posible”, dijo el realizador, al que también le pareció fascinante explorar lo que sucedía en Nueva York en los años 50.

“Y que puede relacionarse mucho con lo que sucede ahora”, agregó el director, para el que elegir a Alec Baldwin para interpretar a un constructor corrupto y cuya actuación hace muchos guiños a las imitaciones de Trump que han hecho famoso a Baldwin en los últimos años.

La importancia de cómo retratar una condición como la del Síndrome de Tourett que tiene su personaje fue algo que también apasionó a Edward.

“Para mí lo más importante era evitar el mayor error al convertir a las personas que las tienen en santos. Algo maravilloso de Daniel Day Lewis en Mi pie izquierdo es que su personaje tiene momentos en los que muestra que también puede estar lleno de ira y ser un cabrón. Es una persona integral, no alguien reducido a su enfermedad. Y eso es lo que yo quería lograr con Lionel”.

José José, otro artista canibalizado

Columna publicada en El Universal

Pasa lo mismo con los hijos, de los que suponemos que los logros de su padre o su madre (según sea el famoso) les ha permitido vivir en una burbuja de lujo y de comodidad.

Existen muchos estudios en psicología que hablan de las características de los artistas, de la sensibilidad que tienen, la necesidad de individualismo, también de aceptación, la importancia de ser capaces de desarrollar una alta resiliencia para sobreponerse a tanto rechazo y la fragilidad que tienen, pese a que parezcan invencibles.

Sin embargo, lo que me intriga en momentos como estos en los que la muerte de José José ha sacado a relucir tantos temas oscuros familiares es lo que los artistas generan en su entorno y lo que los lleva a ser canibalizados por los demás.

Como si de esa forma él mismo pudiera poseer parte de esa perfección.

Y no importa si se trata de los hijos, de los padres, de los hermanos o personas de confianza, ocurre en todos los niveles y el espectáculo se torna vil y despiadado.

Es ahí cuando surgen las Saritas, los Luisitos y todos los hitos que hay por el mundo canibalizando al que le puede proveer lo que por sí mismo nunca ha conseguido, intentando chupar el elixir de lo que pareciera la felicidad.

Y ahí es en donde quizá, sólo queda el consuelo del público, de la audiencia que sigue aplaudiendo y que consuela a muchas de estas personas cuya vida es mucho más bella desde el escaparate.

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