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Este es el espacio de la periodista de Alejandra Musi

Aquí encontrarás un compendio de mis colaboraciones
y coberturas de festivales de cine a nivel mundial.

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  • 2019

  • Lo que se aprende cuando no corres un maratón.

    Columna publicada en El Universal

    Estoy convencida de que las historias que más conectan con las personas son aquellas que hablan de proezas conseguidas por gente normal, alguien como tú o tu vecino que se esfuerza y se lleva al límite para conseguir lo que quiere pero que no tiene ningún súper poder más allá que el de la constancia.

    Erin Brokovich, Rocky, En busca de la felicidad, Million dollar baby son sólo algunos ejemplos de películas en las que los héroes son seres humanos llenos de defectos y con historias que te hacen sentir que tú también podrías lograr cualquier cosa que te propusieras.

    Lo mismo ocurre con el fenómeno de los maratones y es por ello que su proceso me parece fascinante. Este fin de semana se celebra el maratón de Nueva York en el que cada año corren más de cincuenta mil personas convirtiéndolo en el más grande del mundo.

    A lo largo de los últimos diez años he visto correr a mi esposo estas carreras de 42.195 kilómetros en seis ocasiones y siempre me pregunto, ¿por qué lo hará? El entrenamiento es extenuante, no sólo para él sino para toda la familia.

    Con calor, con frío, con lluvia, con desvelos, con pereza o con ánimo, durante los meses previos al gran día veo salir todas las mañanas, a la misma hora y con férrea disciplina a quién representa a una de esas miles de personas de la tribu mundial que ha decidido lograr esa hazaña en algún momento de su vida.

    El proceso también es educativo para los que no lo corremos porque ver lo que va logrando la constancia es muy revelador y te confronta. Me hace pensar en lo que todos seríamos capaces de hacer si aplicáramos esas dosis de disciplina diaria a nuestros sueños.

    Sobra decir la emoción que genera estar detrás de las vallas y observar a los corredores el día de las carreras.

    Esperar en la meta de un maratón me ha permitido ver a nietos corriendo con sus abuelos, a padres empujando las sillas de ruedas de sus hijos, a grupos de amigos deteniéndose con paciencia cuando a alguien le está fallando el cuerpo pero también a mujeres y hombres solitarios acompañándose a sí mismos.

    Hay quienes llevan banderas, quienes corren por causas propias o lo hacen por las ajenas. Están los que se disfrazan, los que sonríen, los que agradecen, los que van muy concentrados, los que caminan durante intervalos, los que quieren llegar trotando hasta el final, los que lloran, los que no llegan.

    Se vuelve algo hipnótico, contagioso y conmovedor ver a un ser humano volcado en algo tan sencillo pero a la vez tan complicado como lo es intentar conquistar lo que se ha propuesto.

    Los días en que las personas corren maratones se vuelven días felices y llenos de lecciones para quienes los vemos pasar porque mientras estamos ahí aplaudiendo e intentando animarlos nos volvemos testigos de todas estas historias de logros, de fracasos, de compañerismo, de fragilidad. Los maratones me reconcilian con la humanidad porque en estos tiempos tan oscuros y en los que prima la búsqueda de la comodidad ver esta fiesta del esfuerzo reconforta e inspira.

  • El MoMA de NY se reinventa con el cine como hilo conductor

    Columna publicada en El Universal

    El séptimo arte ahora une a todos los artistas del recinto que abrió su renovada ala oeste esta semana; el objetivo es crear un diálogo más cercano con los visitantes

    Tras cinco años de obras y planeación, el “nuevo” MoMA por fin abrió las puertas de su ala oeste al público esta semana con una renovación revolucionaria, en donde el prestigioso museo de arte moderno le da un espaldarazo al cine convirtiéndolo en uno de los grandes protagonistas del recinto y en el hilo conductor de sus instalaciones y salas.

    Incluir el archivo fílmico en todas las exhibiciones fue una discusión larga y con mucha reflexión, pues a los curadores y directores del MoMA les llevó más de 10 años tomar la decisión y hacerla posible, aseguró a EL UNIVERSAL Sophie Cavoulacos, asistente en la curaduría fílmica de la institución, en la que a partir de ahora todas las instalaciones tienen una pantalla que proyecta una obra elegida por el Departamento de Cine que cuenta con un archivo de más de 2 millones de fotogramas.

    Con este proyecto, el famoso museo neoyorquino apuesta por un diálogo más humano y cercano con el espectador.

    Al recorrer los espacios del MoMA renovado, que abrió el pasado lunes 21 de octubre, se pueden apreciar fragmentos de filmes que los curadores consideran precursores de las redes sociales y que muestran diferentes escenas, desde la vida cotidiana hasta películas como la cinta muda de 35 milímetros transferida a video Anemic Cinema (1926), de Marcel Duchamp, o las realizadas por Andy Warhol.

    “Las películas de Warhol como Blow Job (1964), Kiss (1964) y Sleep (1963) sin lugar a dudas son el verdadero tesoro que el MoMA posee de este artista”, apuntó Rajendra Roy, curador del proyecto y quien agregó que la revitalización del museo responde “a una nueva era en donde no tenemos que golpear a la gente en la cabeza para que entienda que toda la colección que se ve en las salas está relacionada y se comunica de forma interdisciplinaria”

    OBJETIVO DEL SÉPTIMO ARTE

    Es precisamente a través del séptimo arte con el que el MoMA ha buscado acercar a las personas a un diálogo más vivo y humano con el espectador. Un oportuno golpe en la mesa con el que esta prestigiosa Institución le dice al mundo que apuesta por el futuro del cine tan cuestionado hoy en día.

    “Somos optimistas y creemos que la gente no dejará de ir a las salas y de encontrar el valor que hay en esta forma de arte que es más importante que nunca en una sociedad que se ha vuelto tan visual y que está en continuo movimiento”, remarcó Sophie, quien también explicó que los filmes proyectados en el centenar de pantallas instaladas a lo largo de todas las exhibiciones irán rotando y cambiarán cada seis meses.

    Todos ellos estarán siempre en comunicación y harán referencia, de alguna forma, a las obras de la sala y lo que se busca con esto es darle al espectador la oportunidad de experimentar las creaciones desde diversas perspectivas y a través de distintos estímulos.

    Cabe destacar que el MoMA cuenta con un interesante archivo de cine mexicano que también buscará ser incluido en las instalaciones y curaduría de las exhibiciones en algún momento, aseguró Cavoulacos.

    MÁS ESPACIO EN LAS GALERÍAS

    La renovación y expansión del Museo fue diseñada por Diller Scofidio + Renfro (también responsables de la remodelación del Lincoln Center de Manhattan y del High Line —el parque elevado creado en las antiguas vías del tren al oeste del downtown—) en colaboración con Gensler. Considerando que el museo está en pleno corazón de la ciudad de los rascacielos, el esfuerzo que se ha hecho para ganar más espacio es encomiable, pues la superficie para las galerías se ha incrementado 30% permitiéndole al museo exhibir más arte en nuevas e interdisciplinarias formas, pero conservando su acervo histórico y sus obras más famosas.

    Es decir, que La noche estrellada (Van Gogh), Las señoritas de Avignon (Picasso), El baile (Henri Matisse), La persistencia de la memoria (Dalí), One (Jackson Pollock), Interior holandés (Miró), La lata de sopa Campbell (Warhol) o Los amantes (Magritte), por mencionar sólo a algunas de las obras maestras, siguen ahí pero en salas distintas y creando nuevos diálogos con las creaciones vecinas.

    A LA CONQUISTA DE NUEVAS GENERACIONES

    El nuevo diseño también logró optimizar los espacios para hacerlos más flexibles y poder contar con una tecnología más sofisticada. Se puede decir que es un MoMA más abierto, más luminoso, recreativo y pensado para poder conquistar a las nuevas generaciones acostumbradas a la simultaneidad de temas.

    Una de las propuestas más interesantes es el laboratorio creativo (Creativity Lab), un espacio diseñado para invitar a los visitantes a conectar con el arte y explorar nuevas ideas a partir de la experiencia de la propia creación. En él se pueden hacer diversas manualidades, como tejer, escribir, leer o simplemente observar el bullicio de las calles neoyorquinas desde sus enormes ventanales.

    Marie-Josée and Henry Kravis Studio es otro nuevo espacio dedicado a los performances en medio de la colección permanente, con un programa que cambiará cada mes; son 2 mil pies cuadrados que convierten a este lugar en el primero dedicado a estas actividades y completamente integrado en un museo desde su galería central.

    En este espacio del museo, la danza, la música y los trabajos sonoros conectarán con las historias de arte moderno y contemporáneo de las galerías a su alrededor. La primera obra representada es Rainforest V, de David Tudor, que es una escultura sónica.

    OBRAS COMISIONADAS Y UNA NUEVA ADQUISICIÓN

    Entre las novedades que los visitantes podrán encontrar están las obras comisionadas a artistas como Kerstin Brätsch (Alemania, 1979), Goshka Macuga (Polonia, 1967), Yoko Ono (Japón, 1933), Philippe Parreno (Francia, 1964) y el diseño colectivo de Experimental Jetset. También se exhibe el trabajo a gran escala de Haim Steinbach, Hello again (2013), que el museo adquirió para esta reapertura y que se instaló en el lobby principal como parte de la idea de incorporar el arte contemporáneo a los espacios públicos.

    Desde su fundación en 1929 como una institución educativa, el MoMA se ha enfocado en ser el museo puntero de arte moderno del mundo y es por ello que las renovaciones han sido algo constante e imprescindible desde su creación.

    Philip Johnson, Yoshio Taniguchi, Jean Nouvel son arquitectos que han dejado huella en el edificio que antes era un palacio donde nació David Rockefeller, el hijo de Abby Aldrich Rockefeller, cofundadora del museo. Y desde que abrió sus puertas en 1939, en el 11 West de la calle 53, el museo no ha cambiado su dirección y se ha convertido en centro neurálgico de la ciudad con la que dialoga y se retroalimenta.

    EL ENORME ACERVO

    La colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York se ha convertido en una de las más importantes del mundo. Actualmente cuenta con aproximadamente 200 mil pinturas, esculturas, dibujos, impresiones, fotografías, modelos arquitectónicos, objetos de diseño, filmes, etc.

    Se dice que es imposible saber cuántas de las obras que posee aún no han sido expuestas. La librería y los archivos del museo contienen la mayor concentración de material de investigación de arte moderno en el mundo y cada departamento de curadores mantiene abierto un centro de estudios disponible para los estudiantes e investigadores.

     

  • El Joker que EU no quiere ver

    Columna publicada en El Universal

    Han corrido ríos de tinta con la controversia de si la violencia que muestra el filme Joker es algo que valida a futuros criminales y si nos hace empatizar más con el villano que con las víctimas.

    Lo que realmente sucede es que Joker toca el talón de Aquiles del sistema norteamericano al mostrar el fracaso de la salud mental de Estados Unidos sumado al problema de las armas.

    Un ejemplo es el que vivo cada tres meses en la escuela pública de mis hijas en Connecticut, en la que periódicamente se tiene que hacer un simulacro en el cual todos los niños corren a esconderse entre los armarios de las aulas y los puntos considerados “seguros” para prepararlos en caso de un tiroteo múltiple. Ese es el verdadero Joker que acecha a este país. El de las armas que no están reguladas y que caen en manos de cualquier villano.

    En lo que va de este año ya se han producido alrededor de 250 tiroteos múltiples… y los que faltan.

    La película lo que hace es mostrar la génesis de esta violencia, porque todos los que han cometido esos crímenes son personas con problemas de salud mental. En el programa satírico Who is America, producido y protagonizado por Sacha Baron Cohen, hay un capítulo en el que el actor se hace pasar por un experto antiterrorista israelí que viene a darles cursos de inteligencia militar a políticos y muestra cómo logra convencer a varios senadores de que la solución para evitar los asesinatos colegiales es armar a los alumnos de entre cuatro y 12 años, “porque los niños no tienen prejuicios a la hora de disparar”.

    El resultado fue escandaloso pues los senadores accedieron. Algunos de ellos, cuando el programa salió al aire, renunciaron. Pero el problema sigue ahí y seguirá cobrándose muchas más vidas porque en EU todo está regulado por el mercado y la venta de armas genera más de 30 mil millones de dólares al año. Así, el drama de la violencia y de la facilidad para que un arma caiga en las manos incorrectas no es culpa del Joker que se ve en la pantalla grande sino del Joker que el sistema alimenta. Es más fácil echarle la culpa a Todd Phillips.

  • Norton da su visión sobre el Tourette

    Información publicada en El Universal.

    Motherless Brooklyn, su segundo filme como director que también protagoniza, cierra el Festival de cine de Nueva York

    Nueva York.— Mañana finaliza el Festival de cine de NY y lo hace con las proyecciones de la cinta escrita, producida y dirigida por Edward Norton, Motherless Brooklyn, filme basado en la novela homónima de Jonathan Lethem que se sitúa en los años 50 y sigue los pasos de Lionel Essrog, un detective con Síndrome de Tourette que busca hacer justicia a la muerte de su amigo y mentor.

    En la rueda de prensa tras mostrar al mundo por primera vez su segundo filme como director, Norton, acompañado por Willem Dafoe y la actriz Gugu Mbatha-Raw, habló de lo liberador que fue conocer al escritor de la novela antes de filmar.

    “Algo que me ayudó mucho fue que Jonathan me dijo que no creía en las adaptaciones fieles a los libros porque nunca podrían ser iguales así que me dio su bendición: ‘hazla y agrégale tu toque personal, ponle lo tuyo’. A partir de ahí se me quitó un gran peso de encima y pude lanzarme a crear el filme como yo creía que tenía que ser”, aseguró.

    Norton es uno de los muchos actores a los que de vez en cuando les gusta dirigir, apuntó que la tarea como director se complica cuando además de la visión global del proyecto tienes que dirigirte.

    “Por un lado ayuda que tienes muy claro lo que quieres hacer con el personaje pero por otro está la preocupación de cuidar el espacio de los demás actores, sin embargo, la clave para mí y que me quitó mucha presión fue que elegí al mejor elenco posible”, dijo el realizador, al que también le pareció fascinante explorar lo que sucedía en Nueva York en los años 50.

    “Y que puede relacionarse mucho con lo que sucede ahora”, agregó el director, para el que elegir a Alec Baldwin para interpretar a un constructor corrupto y cuya actuación hace muchos guiños a las imitaciones de Trump que han hecho famoso a Baldwin en los últimos años.

    La importancia de cómo retratar una condición como la del Síndrome de Tourett que tiene su personaje fue algo que también apasionó a Edward.

    “Para mí lo más importante era evitar el mayor error al convertir a las personas que las tienen en santos. Algo maravilloso de Daniel Day Lewis en Mi pie izquierdo es que su personaje tiene momentos en los que muestra que también puede estar lleno de ira y ser un cabrón. Es una persona integral, no alguien reducido a su enfermedad. Y eso es lo que yo quería lograr con Lionel”.